Desde Chile - 24 mayo 2006 Piden
reabrir el caso del asesinato del periodista argentino Leonardo
Henrichsen
MAPOCHO PRESS - 24 mayo 2006
Mañana jueves 25 de mayo, a las
10:00 horas, el abogado Hiram Villagra y la Corporación de
Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu), con apoyo del
Colegio de Periodistas, piden la 'reapertura del sumario' en la
demanda por el asesinato del periodista argentino Leonardo
Henrichsen, acaecido el 29 de junio de 1973, en ocasión del
llamado 'Tanquetazo'.
Datos básicos
La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, titular del Segundo
Juzgado del Crimen (Compañía 1213, 3er piso) desestimó por 'prescripción'
la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés
Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo
retirado del Ejército Héctor Hernán Bustamante Gómez 'y
quienes resulten responsables'. Henrichsen filmó a Bustamante
disparándole, instantes antes de morir en Agustina y Morandé,
centro de Santiago.
El ex cabo Bustamante Gómez, quien fue herido por otros
efectivos militares en el episodio golpista de junio de 1973,
posee la cédula de identidad 6.682.208-7, nació en 1943 y, según
Dicom, al 29 de marzo 2005 registraba 34 documentos sin pago por
el equivalente a mil dólares ($ 513.272) por créditos de
consumo del Banco de Chile y un pagaré de la empresa Oriencop
Ltda. entre el 28 mayo 2002 al 28 octubre 2004. Su último
domicilio conocido fue Berna 1538, Conchalí, Santiago, teléfono
(562) 624 90 06.
La jueza Rutherford Parentti se tomó más de 6 meses para
decidir la 'prescripción', pero antes sometió a proceso a
otros periodistas. Según La Nación del 13 de enero 2006:
'La titular del segundo Juzgado del Crimen de Santiago, Romy
Rutheford, sometió a proceso al ex director del diario La Nación,
Juan Walker, y a la periodista, Ana Verónica Peña, por el
delito de injurias graves con publicidad, en el marco de una
querella interpuesta por el sacerdote Raúl Hasbún. [...] La
consideración de la jueza Romy Rutheford se basa en en la
publicación de un artículo aparecido en el diario La Nación
en diciembre de 2004, titulado “La cara civil de la tortura:
los top ten'. (La Nación, Viernes 13 de enero de 2006).
Anteriormente, en julio de 2005, la misma magistrada se declaró
incompetente en un juicio solicitado por Codelco que involucraba
a la senadora neoconservadora Evelyn Matthei (RN):
'SANTIAGO.- La titular del Segundo Juzgado del Crimen de
Santiago, Romy Grace Rutherford se declaró incompetente para
investigar la querella presentada por Codelco contra quienes
resulten responsables del uso de información privilegiada de la
minera estatal. La magistrada tomó esta decisión debido a que
en el texto se alude reiteradamente de manera genérica a una
senadora (Evelyn Matthei), por lo que la querella fue derivada a
la Corte de Apelaciones para que nombre a un ministro de fuero'.
(El Mercurio en Internet, lunes 4 de Julio de 2005).
Datos históricos (1973)
Querella contra homicidas del periodista Leonardo
Henrichsen, escrito por Ernesto Carmona, jueves 27 de octubre de
2005.
Argenpress, El Clarín de Chile y otros medios:
El reclamo de justicia que este jueves (27 de octubre 2005)
plantearon a los tribunales chilenos por el crimen de su padre
los hijos del periodista argentino Leonardo Henrichsen quizás
permita esclarecer los entretelones más oscuros del
levantamiento militar previo al golpe definitivo de 1973 que se
recuerda mejor como el 'Tanquetazo'. La demanda de castigo a los
asesinos del camarógrafo fue introducida por Josephine y Andrés
Henrichsen Macfarlane en el Segundo Juzgado del Crimen, a cargo
de la magistrada Romy Grace Rutherford Parentti.
El periodista argentino que trabajaba para la TV de Suecia murió
durante la asonada castrense recordada como el 'Tanquetazo',
registrada por la historia el 29 de junio de 1973, dos meses y
medio antes del golpe definitivo del 11 de septiembre. Sus
protagonistas fueron militares y civiles: la oficialidad del
Regimiento Blindado Nº 2, encabezada por su comandante Roberto
Federico Souper Onfray, y la cúpula del movimiento Patria y
Libertad, que dirigía entonces el abogado Pablo Rodríguez Grez,
hoy defensor de Augusto Pinochet en numerosos juicios.
Los uniformados del regimiento de tanques (oficiales,
suboficiales y concriptos), ubicado en esa época en Santa Rosa
y Porvenir, pasaron todos a la justicia militar, en un proceso
que instruyó como fiscal el coronel (J) Francisco Saavedra
Moreno, en tanto los cabecillas civiles de la sangrienta asonada
se asilaron en la Embajada de Ecuador, donde permanecieron una
semana, hasta que el gobierno de Salvador Allende les otorgó
salvoconductos para abandonar el país. Los dirigentes de Patria
y Libertad que; una vez constatado el fracaso del intento de
golpe, se refugiaron en la sede diplomática fueron Pablo
Rodríguez Grez, Manuel Fuentes Wendling, John Shaeffer, Benjamín
Matte y Juan Hurtado.
Veintidós personas perdieron la
vida en esta violenta acción militar contra civiles indefensos
que circulaban por las cercanías del Palacio de La Moneda. Más
de un centenar de uniformados se desplazó en tanques, camiones
orugas y 'camionetas 3/4', pertrechados con armas cortas, largas
y ametralladoras de calibre .30 y .50.
El periodista Leonardo Henrichsen filmó a sus asesinos en el
instante mismo en que le dieron muerte, mientras cubría el
alzamiento militar para la Radio y Televisión de Suecia. Cayó
en Agustinas, entre Morandé y Bandera, frente al Banco Central,
abatido por las balas disparadas por una patrulla que se
desplazaba en la camioneta 3/4 PAM Nº 3091, al mando del cabo Héctor
Hernán Bustamante Gómez, del Cuadro Permanente de la Compañía
de Tiradores del Regimiento Blindado Nº 2. Oficiales del
Blindado Nº 2
(Fuente: Proceso 2765/73, Segunda Fiscalía Militar - Fiscal:
Coronel (J) Francisco Saavedra Moreno / Secretario adhoc: Mayor
(J) Rolando Melo Silva)
El comandante del Regimiento Blindado Nº 2 era el teniente
coronel Roberto Federico Souper Onfray. Al quedar en libertad
tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, se desempeñó
como agente de la División de Inteligencia Regional de la
División de Inteligencia Metropolitana de la DINA/CNI. Un
informe desclasificado de la CIA del 31 de agosto de 1971 lo
mencionó entre los ocho oficiales del ejército chileno más
propensos a oponerse al gobierno de Allende, según la opinión
de una fuente no revelada. (El nombre del primero de la lista
fue tachado, pero lo siguen Augusto Pinochet, el 'Brigadier
general Alfredo Canales Márquez, director de la Academia de
Guerra; teniente coronel Dante Iturriaga Marchesse, comandante
de Fuerzas Especiales; coronel Julio Canessa Robert; teniente
coronel Roberto Souper Onfray, comandante del segundo batallón
blindado (comanda todos los tanques en Santiago); coronel Sergio
Víctor Arellano Stark, actualmente agregado militar en Madrid,
pero quien volverá a Santiago próximamente, con destinación
desconocida; y coronel Sergio de la Puente, comandante del
Regimiento Buin'
Souper Onfray también es pariente
de Carlos Enrique Roberto Souper Quinteros y de los hermanos
Jaime y Patricio Souper, activos participantes civiles de Patria
y Libertad en el levantamiento, también detenidos y procesados
por el tribunal militar.
El jefe de la asonada quedó en libertad inmediatamente después
del golpe, al igual que el resto de los oficiales que se
levantaron contra el gobierno de Salvador Allende, más de una
semana antes de que el 'juez militar' general Herman Brady
sobreseyera definitivamente la causa por sedición el 20 de
septiembre de 1973. En mayo de 2001, Souper Onfray figuraba como
'jinete director de turno' del Regimiento Simbólico de Caballería
[Blindada] 'Coronel Santiago Bueras'. En diciembre de 2004, el
diario La Cuarta lo señaló entre los probables homicidas de Víctor
Jara en el Estadio Chile, junto a otros ex oficiales del
Blindado Nº 2, según la investigación que adelanta el juez
especial Juan Carlos Urrutia, quien busca a los autores
materiales del crimen del canta-autor tras procesar al teniente
coronel (R) Marío Manríquez Bravo, jefe del campo de
prisioneros que funcionó en ese recinto deportivo que hoy lleva
el nombre de la más emblemática de sus víctimas. Los demás
oficiales que participaron en la asonada fueron:
-Capitán Sergio Ramón Rocha Aros, liberado desde los calabozos
del Ministerio de Defensa, donde se hallaba detenido.
-Teniente Edwin Dimter Bianqui, pariente del compositor Vicente
Bianqui, jefe de la acción que liberó a Rocha Aros.
-Teniente Raúl Aníbal Jofré González
-Teniente Mario Garay Martínez -Teniente José Gasset Ojeda,
hermano de Alberto Gasset Ojeda, civil de Patria y Libertad que
vistió uniforme militar en el alzamiento.
-Teniente Antonio R. Bustamante Aguilar Según la foja 1089 del
expediente del proceso militar 2765/73, en el Regimiento
Blindado Nº 2 había otros dos tenientes que tuvieron una
participación nula o menos relevante en el intento de golpe:
-Teniente René López Medina
-Teniente Sergio Fernández Castillo
El doble discurso de Pinochet
El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, jefe de la patrulla
que dio muerte a Leonardo Henrichsen en calle Agustinas, realizó
ese día labores de enlace entre Souper Onfray, los carabineros
de la Comisaría de Investigación de Accidentes de Tránsito (CIAT)
y las tropas del Regimiento Buin, supuestamente 'leales',
comandadas por el coronel Felipe Geiger Stahr, cuyo mando fue
avasallado por el general Augusto Pinochet, quien se presentó
temprano en esa unidad en tenida de combate -'vestido para matar'-,
en lugar de estar junto al comandante en jefe del Ejército,
general Carlos Prats González, como lo establecía su rol de
Jefe del Estado Mayor. Los carabineros rehusaron una propuesta
de Souper, que consistía en permitir el ingreso de sus propias
tropas y efectivos del Buin al Palacio de La Moneda desde el
lado norte y a través del subterráneo de la CIAT, que
funcionaba entonces debajo de la Plaza de la Constitución, que
en esa época era una amplia explanada utilizada como
estacionamiento gratuito de automóviles. Pinochet y el jefe del
Buin se echaron para atrás cuando constataron que Souper Onfray
había perdido la partida, una vez que comenzaron a llegar al
sector sur del palacio las tropas del Regimiento Tacna, sacadas
a la calle de mala gana por el golpista coronel Julio Canessa
Robert, quien ascendió general y se desempeñó como senador de
la República, no electo, designado por el Ejército, hasta el
11 de marzo de 2006, en que se acabaron los legisladores
vitalicios y elegidos a dedo.
El cargo 'legislativo' expiró en
marzo de 2006, junto con la figura de los senadores designados
que fueron un quinto de los 50 miembros de la cámara alta
durante 16 años de democracia. Prats obligó a rendirse a
varios tanques por el lado sur del palacio presidencial,
derrochando valentía y utilizando solamente la fuerza de su
autoridad y su simbólica pistola de reglamento. En cambio,
Geiger Stahr prefirió allanar el ministerio de Hacienda, donde
apresó a unas 150 personas, entre hombres, mujeres y niños,
con el pretexto de buscar 'francotiradores'. El expediente
militar registra una declaración del capitán Gabriel Alliende
Figueroa, del Buin, sobre un diálogo o parlamento que sostuvo
con Souper Onfray.
'¿Dónde está la ayuda del Buin?',
preguntó Super Onfray, refiriéndose al regimiento que fue
controlado temprano por Pinochet, en un doble juego, a la espera
de los acontecimientos o 'al cateo de la laucha', según el
lenguaje popular.
Pinochet anduvo toda esa mañana en la cuerda floja. Su
comportamiento es un episodio oscuro de la jornada. Pareciera
que Souper se abstuvo de destruir los portones del norte de La
Moneda con los tanques por sentirse poco seguro debido a la
ausencia del Buin, del Tacna, de la Escuela de Suboficiales y de
las 'masas de Patria y Libertad' comprometidas para la asonada,
que no aparecieron, aunque fueron armadas con un arsenal robado
desde el Blindado Nº 2. El Tacna y la Escuela fueron
controladas por el comandante en jefe Prats y el general
Guillermo Pickering, jefe del Comando de Institutos Militares,
apoyado por su vice comandante, el coronel José Domingo Ramos
Albornoz.
Ese Comando, que controlaba a todas las tropas conformadas por
quienes 'estudian' para ser militares -infantería, suboficiales
y cadetes- actuó sincronizada y lealmente contra el intento de
golpe. Pickering falleció en el exilio y Ramos Albornoz, que
fue expulsado por Pinochet del Ejército inmediatamente después
del golpe, logró evadir los frecuentes asesinatos de altos
oficiales disidentes que fueron disfrazados como 'suicidios'.
El Diario de Guerra que debió redactar ese día el general
Pickering registra una contraorden a la Escuela de Infantería
dictada por Pinochet, indicando que no salieran las tropas.
Pinochet fue el único alto oficial que apareció vestido con
ropa de combate, mientras los otros jefes militares como Prats,
Pickering y Ramos usaron su 'gabardina 2' de reglamento, para
trabajo de oficina, puesto que salieron de sus casas sin saber
que desde temprano estaba en marcha un intento de golpe.
Aunque Pinochet 'sabía' anticipadamente que ese día habría
operaciones militares, tampoco se decidió a actuar abiertamente
en favor de los golpistas porque estos vacilaron en utilizar la
fuerza de sus tanques para introducirse en La Moneda, tal como
lo hiciera el teniente Edwin Dimter en el -paradojalmente 'indefenso'-
ministerio de Defensa, donde obtuvieron bastante ayuda interna
para rescatar al capitán Rocha.
Cuando el Presidente Allende arribó
por la puerta sur del palacio presidencial, Pinochet se las
arregló para cuadrarse frente al mandatario. Con su vestimenta
de combate y sus gafas oscuras espetó 'Señor Presidente, todo
está bajo control', palabras que irritaron a sus acompañantes
ocasionales, el comandante en jefe del Ejército, general Carlos
Prats, y el ministro de Defensa, el periodista José Tohá,
asesinado después del golpe en el Hospital Militar. Ya están
muertos todos los protagonistas de ese encuentro con el
Presidente, al concluir la jornada sediciosa... excepto Pinochet…
quien después ordenó la muerte de todos.
¿Quién es el cabo Bustamante Gómez?
Descubrir la identidad del supuesto oficial que dio la orden de
disparar -y cuya figura quedó registrado en la película de
Henrichsen- fue un trabajo de una década para este periodista.
El sujeto se vistió ese día como si fuera oficial, sin
charreteras, pero no era más que un cabo, exaltado y sediento
de sangre. El capitán de Carabineros Héctor Castagliola
Carotti, que ese día estaba a cargo de la CIAT, lo describió
el l2 de agosto de 1973 como un tipo 'sumamente alterado'.
Según la declaración de este oficial de policía ante el
tribunal militar, 'aproximadamente a las 09:15 horas llegó
hasta el cuartel [de la CIAT] un furgón de Carabineros que fue
detenido por una patrulla militar al mando, al parecer, de un
suboficial que no llevaba distintivos y que se encontraba
sumamente alterado [Bustamante]'. Como la película de 2
minutos que alcanzó a filmar Henrichsen antes de morir muestra
el gran reloj del antiguo Banco Sudamericano -hoy Scotia Bank-
marcando exactamente las 9:10 de la mañana, al producirse la
conversación relatada por Castagliola el camarógrafo acababa
de ser muerto.
'En vista de ello -prosiguió Castagliola- subí y hable con el
suboficial [Bustamante] al que le pedí que se calmara y que
dejara bajar el vehículo de Carabineros, lo que efectivamente
ocurrió al obtenerse el pase de ese militar. [...]
Posteriormente, llegó otra patrulla militar con la misión de
hacer presente que el Comandante Souper deseaba entrevistarse
con el jefe de nuestra unidad y yo recibí la orden de ir a
parlamentar con ese militar, cuyo tanque era el que se
encontraba frente a La Moneda'. El carabinero relató que Souper
pidió la intermediación de la CIAT para obtener la rendición
de la Guardia del Palacio. Concluyó su declaración con una
frase sacramental que se repite con demasiada frecuencia en las
más de dos mil páginas de todo el expediente: 'Tampoco supe
nada en relación a la muerte del periodista Leonardo Henrichsen'.
Según el sargento primero Sergio Espinoza Murillo, comandante
del tanque E 2808, que operó junto al de Souper, 'el cabo
Bustamante me hizo presente que empezaba a acercarse gente por
Morandé y Agustinas y que mi Comandante [Souper] me ordenaba
que me colocara en Morandé y Agustinas y dispersara a la gente.
Yo me puse en el lugar y disparé la punto 50 hacía Morandé,
pero al aire'. Todavía los edificios circundantes conservan
huellas de los impactos de grueso calibre ordenados por
Bustamante. En el perímetro de La Moneda murieron numerosas
personas que se encontraban en sus oficinas o viviendas.
Enseguida, Bustamante ordenó disparar contra el diario La Nación,
que hasta hoy se halla frente a la CIAT y a pocos metros de lo
que fue el Banco Sudamericano. Según el relato del teniente
golpista Raúl Aníbal Jofré González, '[...] uno de los vehículos
auxiliares, precisamente el que tripulaba el cabo Bustamante,
hizo fuego de ametralladora, al parecer punto cincuenta (.50) ,
contra esa posición'. El oficial dijo que 'transcurría el
tiempo sin que apareciera el apoyo, comenzando un gran
desasosiego'. Bustamante se mostraba cada vez más exaltado.
A media mañana, Souper dio orden de emprender la retirada,
decisión que ya había tomado una hora antes el teniente Dimter,
a una cuadra de distancia, aburrido de esperar las acciones
después de liberar al capitán Rocha, que partió a hacerse
cargo de la sede del Blindados, donde recibió heridas de bala
de tropas de El Tacna. Y ocurrió quizás el único
enfrentamiento entre militares que se dio ese día en los
alrededores de La Moneda, pero que fue disfrazado como un
tiroteo de 'francotiradores', es decir, los trabajadores que
construían la torre de Entel, a escasa distancia del centro de
los acontecimientos. El Ejército allanó la construcción,
donde había más de 100 personas refugiadas en los sótanos,
pero no encontraron una sola arma. Sin embargo, igual fueron
apresados y entregados a efectivos de la policía civil de Investigaciones.
Los disparos surgieron, en realidad, desde las 'tropas leales'
del Tacna, al mando de Canessa, y nada menos que contra la
camioneta que manejaba Bustamante, con el resultado de dos
muertos, la destrucción del vehículo y heridos por doquier.
Bustamante recibió impactos de bala en una pierna, fue a parar
al Hospital Militar, y por tal motivo, jamás concurrió a
declarar en el corto tiempo que tuvo el fiscal Saavedra para
investigar. 'Pasó agachado, de bajo perfil, ...hasta hoy.
Nacido en 1943, el ex cabo Bustamante tenía apenas 30 años
cuando ordenó matar a Henrichsen, hace 33 años. Hoy vive en la
comuna santiaguina de Conchalí, una barriada popular en la
parte norte de la ciudad, pero no parece tener una vida muy próspera,
probablemente porque fue jubilado prematuramente por el Ejército,
a lo mejor con una pensión baja. Al 29 de marzo de 2005
registraba 34 cuotas sin pagar de un crédito de consumo del
Banco de Chile y un pagaré de la empresa Oriencop Ltda., en
mora desde el 28 mayo 2002 al 28 octubre 2004. Pudiera ser que
hoy esa deuda cercana a los mil dólares haya aumentado un poco,
pero también se le acerca la hora de pagar por su crimen.
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