LOS
COLECTIVOS DE TRABAJADORES (CC.TT.) ANTE LA MOVILIZACIÓN DE LOS ESTUDIANTES
SECUNDARIOS
1.
Una
protesta se va escuchando por fin, y
se levanta poderosa en las calles y en las plazas de Chile y en las aulas
escolares de todo el país. Una protesta contra la forma como se imparte la
educación en Chile. Ella no sólo rechaza lo malo, sino que propone que la
educación sea derecho inalienable de todos, del mismo modo que los demás
derechos generales, indispensables para la vida: derecho al agua, al aire, a
la salud, a la previsión, derechos que tendrían que estar en las manos de
las mayorías y no de las llamadas élites - en las manos de los trabajadores
y no del capital.
2.
Los
estudiantes levantan no sólo demandas redistributivas, como la PSU gratuita y
pase escolar liberado, sino que apuntan a la esencia misma del modelo
educacional expresada la ley orgánica constitucional de educación (LOCE),
ley que sella el vínculo de la educación con el mercado, y por tanto, con
quienes pueden pagarla que son las clases dominantes. Con ello están tocando
uno de los puntos neurálgicos de nuestro tan glorificado “modelo de
desarrollo”:
3.
La
edad de los constructores de la actual movilización, 17 años, señala la
marca temporal de una etapa en el desarrollo fatal de este modelo. Los
estudiantes en marcha, nacidos hace 17 años o menos, vienen a enrostrarnos
los resultados que ellos ya perciben y padecen de esa ley constitucional: una
educación que, además de no preparar para la vida, está socavando hasta en
el nivel de la cultura las bases mismas de la
convivencia social.
4.
Los
estudiantes llevan adelante su protesta y su movilización en acuerdo con la
figura organizativa de la democracia deliberativa y participativa por
excelencia: los “colectivos”. Por eso instituyen la Asamblea como única
instancia resolutiva, modelo tal vez, o anticipación, de una sociedad de
futuro, como lo fueran también antaño las experiencias de auto representación
y poder popular ensayadas por el movimiento obrero y popular chileno.
5.
Más
allá de los logros concretos que pueda alcanzar la movilización en curso, el
solo hecho de colocar el tema de la educación y de su soporte institucional
en la discusión pública es ya un avance de proporciones insospechadas.
Pensar y plantearse la reestatización de la educación implicará
necesariamente replantearse el tipo de Estado que se requiere, como así mismo
la forma de llegar a construirlo, con una participación mucho más activa y
cercana de todo el pueblo en deliberaciones que no se lleven a cabo sólo en
las cámaras de representantes, sino en cientos de asambleas.
6.
Saludamos
la movilización de los estudiantes secundarios, hijos rebeldes de una
democracia de papel, heredera de la dictadura. Saludamos y apoyamos esta
rebeldía con la que ellos dan su aporte en la construcción de nuestra
sociedad de hoy y de mañana.
Porque el presente está cargado de
futuro: actúa, orgánizate, movilízate, ahora!.
Colectivos
de Trabajadores, CC.TT.,
Santiago,
29 de mayor de 2006.