INFORME DE LA COMISION NACIONAL DE VERDAD Y
RECONCILIACION
Presidente de la Comisión: Raúl Rettig Guissen. Miembros de la Comisión: Jaime Castillo Velasco, José Luis Cea
Egaña, Mónica Jimenez de La Jara, Ricardo Martin Díaz, Laura Novoa Vázquez, Gonzalo
Vial Correa, José Luis Zalaquet Daher. Secretario de la Comisión:
Jorge Correa Sutil. Santiago de Chile, 4 de
marzo de 1991
___________________________________________________VOLUME 1
TERCERA PARTE CAPITULO IV
EFECTOS FAMILIARES Y SOCIALES DE LAS MAS GRAVES
VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS
En los capítulos anteriores, la Comisión ha dado cuenta de la
verdad sobre las más graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas entre el 11 de
septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. En ellos se presentaron los casos de quienes
murieron o desaparecieron víctimas de graves violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, aunque sin declarar que sus derechos humanos habían sido
violados, la Comisión consideró víctimas a las personas que cayeron o perecieron como
consecuencia de la situación de contienda política en el país.
La verdad quedaría incompleta a juicio de esta Comisión, si no se les
permitiera a los familiares de estas víctimas contar su testimonio sobre el daño
provocado a ellos por estas graves violaciones a los derechos humanos.
Durante todos estos años estos testimonios, este dolor, ha sido poco
escuchado. La Comisión al recorrer el país fue sistemáticamente registrando los efectos
que en las familias de las víctimas habían producido los hechos antes descritos, con el
propósito de darlos a conocer y al mismo tiempo proponer, a partir de ellos, medidas de
reparación.
La Comisión recibió estos testimonios en audiencias privadas y
colectivas. En ellas se procuró que las personas que se acercaban se sintieran acogidas y
tuvieran en la misma entrevista una experiencia de reconocimiento y de reparación. En
general, los familiares pudieron expresar con libertad sus emociones y sentimientos,
reivindicar el nombre y la dignidad de sus parientes compartiendo rasgos personales e
historia de vida.
En conciencia, la Comisión ha juzgado que no puede menos que dar a
conocer estas voces y estos testimonios directamente. Por ello, este Capítulo está
estructurado de modo diferente.
Por otra parte, es imposible reproducir aquí todos los testimonios.
Hubo, pues, que seleccionar algunos que dieran cuenta, en la forma más fiel posible, del
conjunto del mensaje recibido en miles de audiencias.
La Comisión no ha querido interpretar, sino que dejar hablar,
presentar lo conocido en las audiencias, con el máximo respeto al sentimiento de los
familiares que acudieron a ella y le hicieron el honor de depositarle su confianza.
El dolor de los familiares frente a pérdidas tan graves y actos tan
injustos, es uno sólo y merece igual respeto, sean quienes sean las víctimas.
Si en las citas que siguen son más numerosas las que provienen de
familiares de víctimas de agentes del Estado que las de familiares de víctimas de
particulares que actuaron bajo pretextos políticos no debe verse en ello una mayor
sensibilidad hacia el dolor de unos que hacia el de otros. Antes, bien, la realidad es que
el número de familias entrevistadas fue mucho mayor en un caso que en otro.
Pero más allá de números que, debe repetirse, no alteran el respeto
que merece cada familia, hay ciertas expresiones del daño como la incertidumbre frente a
la desaparición o la experiencia de marginación, que afectó a unas familias y no a
otras.
A.- LA PERDIDA Y EL DUELO: "a los hombres también a veces los
matan los hombres."
La pérdida de un ser querido constituye siempre un hecho doloroso.
Más aún cuando fue aplicada y es percibida como un castigo a los adversarios, una
violencia irracional aplicada como sanción. Las familias no encuentran una razón que la
explique, no pudieron vivir el duelo inseparable del fallecimiento, y porque en el caso de
los detenidos desaparecidos se mantiene aún la incertidumbre acerca de cual fue el
destino de sus seres queridos.
1.- LA MUERTE COMO CASTIGO: "mi esposo
era..."
La mayoría de las víctimas eran autoridades del gobierno depuesto;
dirigentes de organizaciones sociales; dirigentes, militantes o simpatizantes de un
proyecto político. Con su muerte aparece castigándose su adscripción a ese proyecto.
Los familiares viven y sienten este castigo y lo comunican con impotencia cuando nos
señalan quiénes eran las víctimas. Igual percepción de castigo manifiestan los
familiares de miembros de instituciones militares y de servicios de seguridad muertos por
la acción de grupos políticos.
- "Mi padre era un profesional del Agro, era Secretario Regional
del Partido Socialista; no era un criminal ni un extremista, era un profesional con
prestigio en el mundo entero. Mi padre era un hombre sencillo que entregó toda su vida a
sus ideales, a lo que creía, a lo que esperaba para todos los chilenos".
- "Mi esposo era un obrero, era presidente del Sindicato de
Rayonil y militante del MIR".
- "Mi hijo era un joven médico de 28 años, estaba casado y
tenía dos hijos. Era una persona inteligente, querido por ser una persona amable y
sencilla. Era militante comunista, desde muy chico se interesaba por la justicia para la
humanidad".
- "Mi esposo tenía 35 años, era cabo 2º de carabineros. Llevaba
doce años en la institución, no realizaba ninguna otra actividad".
- "Mi hijo de 25 años, amaba la carrera militar, se sentía
orgulloso de servir a la Patria".
- "Era el más joven de los muertos en el atentado, tenía sólo
26 años, su arma era la Infantería".
- "Todos los escoltas que murieron en la emboscada eran padres de
familia" y tenían una trayectoria ejemplar en las Fuerzas Armadas".
En otros casos los familiares se sienten víctimas de un castigo y de
una violencia insensata o indiscriminada. Es el caso de muchos obreros, campesinos o
estudiantes en l973; de los muertos durante las protestas, y de los que fueron víctimas
del estallido de una bomba o de un atentado perpetrado en locales públicos.
- "Era el único hombre, tenía 26 años y trabajaba en la
Compañía de Aceros del Pacífico (CAP). La asistente social me dijo que sólo había
sido un alcance de nombre".
- "Tenía 18 años, estudiaba en el Liceo Industrial y estaba
allí de paseo cuando lo detuvieron y mataron".
- "Tenía 13 años, había ido con un amigo a ver televisión a la
casa de su hermana en la misma población".
- "Mi hija tenía 19 años, fue a pedir hora para casarse al
Registro civil cuando estalló la bomba en la Municipalidad".
2.- LA MUERTE QUE NO ENCUENTRA EXPLICACION:
"¿Cómo poder creer una muerte así...?"
La mente humana no puede encontrar explicación y menos aún
justificación a la muerte sufrida en estas condiciones. Aceptarlo es enfrentarse al
horror y la deshumanización. Los familiares manifiestan esa angustiosa sensación de no
hallarle sentido a la muerte.
- "Mi madre había muerto un año antes y yo me decía que era un
descanso para ella. Mi padre murió cuando yo era joven y yo me dije que eso me haría
maduro y responsable. A esta muerte injusta, inexplicable, no encuentro qué sentido
darle".
- "Estoy convenciéndome que lo han eliminado, es como si lo
hubieran borrado; era útil a la sociedad; ¿Por qué lo eliminarían?. El era deportista
aventajado, ajedrecista".
- "Tuve que explicarle a mi hijo de cinco años que así como a
los animales y a las flores, a los hombres también a veces los matan los hombres."
- "Aún no lo entiendo, murió atacado por un grupo extremista
mientras cumplía un servicio de guardia en una población de Santiago".
3.- LA ALTERACION DEL DUELO: "ni siquiera
muertos fueron nuestros..."
A los familiares de las víctimas les fue negada la posibilidad no
sólo de saber por qué los habían matado, si no también de ver sus cuerpos, enterrar
dignamente sus restos, expresar y compartir su dolor. Al estar imposibilitados de vivir el
rito para los muertos, al estar la muerte asociada al horror y después tener que
sobrevivir materialmente en el miedo, la soledad y la pobreza, estas familias no pudieron
por años entregarse a asumir la pena de la muerte.
"nunca me entregaron su cuerpo..."
- "Mi herida tuvo que cerrarse sin haberla limpiado; sé que
murió, pero nunca me entregaron su cuerpo, es un duelo no terminado".
- "Nunca supe lo que había pasado, sólo me dijeron que a los
presos de guerra se les entierra en fosas comunes".
- "Por el Registro Civil me enteré que había muerto, nunca nadie
nos había dicho nada".
- "Cuando mi hijo cumplió 17 años, tenía tanta necesidad de
saber dónde estaba su padre que le dije: Hijo, anda al cementerio, busca la tumba más
abandonada, cuídala y visítala como si fuera la de tu padre".
"no sé si era su cuerpo o no..."
- "Me entregaron una urna cerrada y sellada. Tuve que enterrarlo
yo sola, en una hora. ¿Y si no era él?".
- "No sé si era o no el cuerpo de mi marido, mi padre tuvo que
reconocerlo, pero él tampoco estaba seguro porque estaba completamente mutilado".
- "Nos permitieron con mi cuñado excavar como veinte tumbas. Al
final había uno que por contextura se parecía a mi marido pero estaba sin brazos y sin
piernas. Le dimos sepultura para tranquilizar a mis suegros. Estoy segura que enterramos a
otro."
"no hubo velorio..."
- "Lo fusilaron en el camino, cerca de la casa, sentí los
disparos, salí y encontré su cuerpo. Me gritaron que fuera a enterrar al perro que
había muerto. Ese perro era mi único hijo. Me dieron tres horas para enterrarlo y salir
del pueblo. Tuve que envolverlo en una frazada, conseguirme una carreta de bueyes y
dejarlo en el cementerio ".
- "Cuando nos avisaron que los habían fusilado, nos prohibieron
ponernos luto y decir misa".
- "El siempre decía que quería un velorio con todos sus amigos,
un funeral grande. No fue así, no hubo velorio, en el cementerio nos golpearon a
culatazos".
- "Los muertos se entierran vestidos. A los nuestros los
enterraron desnudos envueltos en una sábana".
4.- EL DUELO SIN DESENLACE : "ni siquiera
sé si está vivo o está muerto..."
La situación de los familiares de detenidos desaparecidos es de un
dolor permanente, sin fin. No hay posibilidad de descanso, la sensación de impotencia va
haciéndose crónica. Con los sucesivos hallazgos, la posibilidad de la muerte como
desenlace se convierte en realidad. Pero subsisten las preguntas ¿Lo tengo que considerar
muerto?; ¿Cuándo lo mataron? En la medida en que no hay respuesta o evidencias que
permitan resolver estas interrogantes, se pone al familiar ante la dramática situación
de tener que ser él quien defina un desenlace. Para la mayoría de los familiares esto se
hace inaceptable. Con ello se agudiza la sensación de impotencia e incertidumbre.
- "Mis hijos me preguntan y no sé qué decirles. No les puedo
decir dónde está, ni siquiera si está vivo o muerto".
- "Cada vez que veo a un loco o a un vagabundo en la calle pienso
que puede ser mi esposo; o que, en algún lugar podría estar en esas condiciones".
- "La desaparición de Luis ha significado la destrucción del
hogar, de los proyectos comunes. Es difícil describir el tormento y la tortura
sicológica que implica no saber qué pasó".
B.- LA TORTURA: "si los hubieran matado no más, sería menos
duro..."
Muchas de las víctimas, fueron torturadas. La familia conoce estos
hechos por las evidencias que ellos mismos vieron en sus cuerpos o por el relato de otros
detenidos. La forma en que murieron pasa a convertirse así en una pesadilla más dura que
la misma muerte. La sorpresa y la incredulidad ante la tortura se asocian para producir un
miedo nuevo: el miedo ante la crueldad de otros seres humanos.
- "Lo colgaron de una grúa. Volvió al encierro en tan malas
condiciones, que lo abrigamos y ayudamos a bajar por la estrecha escalera. Quedó
malherido y traumatizado y en un descuido se lanzó al fondo de una escotilla. No soportó
un día más de flagelaciones".
- "Lo había buscado tanto. Fui a llorar al mar y allí estaba
hinchado, con balas. Le habían sacado los dientes".
- "Me contaron que fumó su último cigarro con las manos
esposadas, tiritaba, no podía aspirarlo. Esa imagen es la que no me deja morir en
paz".
- "Si lo hubieran matado no más, sería menos duro. Pero como uno
sabe que lo torturaron, y no sabe bien qué le hicieron, la imaginación castiga más que
la misma muerte".
La tortura fue aplicada también delante de los familiares o a ellos
mismos con el fin de que colaboraran.
- "Mi hijo inconsciente, amoratado por la tortura, fue llevado a
mi celda".
- "Llevaron a mi marido a mi casa, destrozado, para pedirme que lo
convenciera de que hablara".
- "Pude oír sus sollozos y gritos de dolor. Cuando dejé de
oirlos, presentí que había muerto".
- "Yo los llevé donde mi hijo porque ellos me prometieron que lo
tratarían bien y quería salvar del maltrato a los más chicos. Lo mataron igual".
- "Mientras me violaban mi marido gritaba que me soltaran".
- "Cuando tomaron a mi papá, nos llevaron a mi marido y a mí
también. A mí me violó un grupo entero que me cuidaba. Nunca le conté a mi marido. De
eso hace quince años."
C.- LA INCERTIDUMBRE PROLONGADA: "esta larga pesadilla, de la cual
ya no sé si voy a despertar..."
Los familiares de detenidos desaparecidos han sido condenados a vivir
en la incertidumbre permanente. En los relatos recibidos por esta Comisión aparecen una y
otra vez las preguntas sin respuesta, los fantasmas que acechan una y otra vez. Es la
incertidumbre que se hace crónica, que invade la existencia entera.
1.- LA ESPERA: "la puerta de la casa quedaba
entreabierta..."
La espera es una realidad que han vivido con dolor los familiares de
detenidos desaparecidos. Muchos no han cambiado de domicilio, de ciudad o de trabajo a
pesar de las amenazas y dificultades; otros han mantenido intocadas las ropas y objetos
del familiar que no está. Para muchos se ha esfumado la esperanza de encontrarlos con
vida, para todos sigue vigente la pregunta de saber dónde están y qué hicieron con
ellos. La vida transcurre como una espera.
- "Durante dos años me urgía por llegar luego a mi casa después
del trabajo por si él había vuelto".
- "Para cada fiesta, la puerta de la casa queda
entreabierta".
- "En noches de viento, mi mamá creía que era él cada vez que
crujía la puerta. Se levantaba a abrirle y luego lloraba".
- "Mi madre tiene su pieza igual como cuando lo llevaron, su
ropa,sus cuadernos y sus libros, y en su cama un altar al cual le pone flores esperando
que llegue".
- "Yo quiero que me lo devuelvan vivo. Converso con él, como que
lo veo. Mi corazón de madre me dice que está en alguna parte".
2.- LA BUSQUEDA DEL AUSENTE: "Hemos
escarbado la pampa entera buscándolos."
La vida entera gira en torno a buscarlo, nada más existe. No hay
rutina que se recuerde, los familiares tienden a la soledad. La búsqueda es permanente,
sólo que con el tiempo cambia de forma. Primero fue el peregrinaje por cárceles, centros
de detención, postas, el Instituto Médico Legal. Luego seguir las pistas, las
informaciones, los rumores que llevan a lugares y organismos secretos. Hoy es la búsqueda
de los restos, de lugares donde cavar, fosas que descubrir.
La búsqueda del ausente ha llevado a los familiares a agruparse, a
realizar acciones conjuntas, a asumir comunitariamente este desafío que los compromete
vitalmente.
- "Yo fui a todas partes, desde Arica hasta Chillán. Hemos
escarbado la pampa entera buscándolos".
- "Su madre participó todos estos años en la Agrupación de
familiares de Detenidos Desaparecidos,nunca dejó de buscarlo,hasta que el año pasado
murió de cáncer".
- "Mi suegra, cuando pasó todo esto, no sabía nada más; pasó
cinco años dedicada sólo a buscar a su hijo,nada le importaba.Después de cinco años
despertó como si viniera regresando de un viaje muy largo, recién se enteró que mi
cuñada había terminado 4º medio y que su hijo mantenía la casa".
- "Hasta hace poco los esperábamos vivos, hoy andamos buscando
los huesos. Esto no va a terminar nunca... esta larga pesadilla de la que yo ya no sé si
puedo despertar porque se me olvidó la vida normal".
3.- LA BUSQUEDA DE LA VERDAD: "necesito
saber la verdad..."
Las versiones oficiales contradictorias, o el silencio total de las
autoridades, llevan a los familiares a una incansable búsqueda de la verdad de lo
ocurrido. Saber la verdad es un medio de terminar con las especulaciones, de encontrar el
sosiego. Qué pasó con ellos, por qué los mataron o hicieron desaparecer, cómo actuaron
ellos, qué hacían, cómo los detuvieron, dónde los llevaron, son preguntas que acosan
la mente e impiden la paz.
- "Necesito saber qué pasó con él. He buscado tanto y lo que me
pasa es que uno no sabe si a lo mejor ellos necesitan algo, si tendrán frío, si querrán
un cigarrillo. ¡Cómo puedo vivir así!. Cada vez que he comido algo rico me he
preguntado si no tendrá hambre".
- "He recorrido el mundo, he perdido todo lo que tenía por datos
que nos han dado, todos falsos. Quiero descansar y morir en paz. Por eso necesito saber
qué pasó".
- "Aunque no me sirva, aunque parezca inútil, necesito saber por
qué lo mataron; qué pasó, qué hacía, cómo lo descubrieron. Cualquier cosa que haga
que mi cerebro descanse".
4.- LA NEGACION DE LA ESPERANZA: "ya no me
atrevo a tener esperanzas..."
Durante largos años los familiares han vivido en constante
frustración de la esperanza. Ellos han tratado de mantenerla en parte por no traicionar
al ausente, en parte por una necesidad propia, pero se les niega permanentemente.
- "Ya no nos quedaba nada, habíamos perdido todo por buscarlo.
Vino una adivina al Hotel Araucano, mi mamá vendió lo último que nos quedaba y fue con
mi hermano chico. Ella le dijo que no se preocupara que mi hermano iba a llegar para la
Navidad. Mi mamá nos llamó a todos, preparó la mejor comida... No llegó esa Navidad ni
nunca más".
- "Mi esposo estaba detenido, fui a hablar con el jefe del
Regimiento y me dijo que no me preocupara que lo dejarían en libertad para la Pascua, que
era una buena persona. El 31 de diciembre fui a verlo, me dijeron que ya no estaba
detenido allí. Llegué a mi casa. Pocos minutos antes un camión con militares habían
dejado una urna sellada en la puerta de mi casa".
- "Ya no me atrevo a tener esperanzas. La alegría llegó para
muchos pero no para mí. ¿Y si se vuelven a cerrar todas las puertas ?".
D.- DAÑOS A LA INTEGRIDAD PERSONAL: "¿Por qué me quitaron la
posibilidad de ser feliz?"
En los testimonios realizados ante esta Comisión está presente el
sentimiento de los familiares de haber sido vulnerados en su condición más íntima de
personas. Esta percepción se relaciona con todo el ámbito subjetivo de la vida humana,
abarcando proyectos futuros, sentimientos, actitudes, identidad, capacidad de adaptación,
bienestar físico y mental.
1.- ALTERACION DE LOS PROYECTOS VITALES: "no
pude realizar el sueño de mi vida..."
Los familiares expresan con nostalgia y a veces también con rabia
aquello que pudo ser y no fue. Aquello que la muerte o la desaparición frustró.
- "Me casé el 8 de agosto, el 5 de octubre ya era viuda. ¿Por
qué me quitaron la posibilidad de ser feliz con mi marido?".
- "Estaba embarazada de seis meses cuando mataron a mi marido. Mi
guagüita no nació, no pude retenerla".
- "Mi marido se iba a retirar de Carabineros, pues iba a cumplir
los 25 años dentro. Teníamos tantos planes, y estando casi en la meta se pierde todo y
en una forma tan terrible".
- "Esperaba mi primer hijo, él era Teniente, llevaba seis años
en el Ejército, al desactivar la bomba salvó muchas vidas, pero yo tuve que volver a la
casa de mis padres".
2.- ALTERACION DEL PROCESO EVOLUTIVO: "la
semilla que dejaron es la que siguió sufriendo..."
Padres e hijos manifiestan frustración y temor ante las consecuencias
que pudieron tener sobre la infancia estos hechos y el contexto en que ellos se vivieron.
Visión de los hijos: "me quitaron la niñez..."
- "Yo tenía 11 años, mi familia se desarmó, a los 15 intenté
suicidarme. Me quitaron la niñez, en mi casa nunca más hubo cumpleaños, Pascuas ni
nada".
- "Yo tenía 8 años, pero desde que se llevaron a mi papá mi
vida nunca más volvió a ser como antes. Ese día nos dejaron a mi hermano y a mí
encerrados en el departamento, nos cortaron el agua y la luz, mi hermano tenía 7 años y
lloraba.. Habían dejado todo completamente desordenado, rompieron las cosas. Unos vecinos
nos fueron a sacar y nos tuvieron por unos días, porque mi mamá también estaba detenida
junto con mi hermano de 12 años."
- "Yo tenía 13 años y me llevaron al Regimiento para
interrogarme y que les dijera dónde estaba mi papá. No seguí estudiando ni nada, lo
único que quería era morirme".
- "Mi mamá y mi papá nunca supieron si yo entraba o salía de la
casa. Desde mis 8 años yo fui sola. Sentía que no existía para nadie. No los culpo.
Ahora que yo tengo hijos, si tuviera que ver a uno de ellos torturado y luego acompañarlo
antes de su fusilamiento, yo tampoco podría ser normal".
- "6 y 5 años teníamos cuando mataron al papá, que trabajaba
como Escolta del Intendente".
Visión de los padres: "nuestros hijos son diferentes..."
- "Nuestros hijos son diferentes al resto. Les ocultamos la verdad
para que no sufrieran y después fueron señalados con el dedo en el colegio por ser hijos
de un fusilado".
- "Mi hijo no quería que sacaran a su papá de la casa, después
de lo que sucedió él se transtornó":
- "Mi hija no me habla de este tema. Yo sé que lo hace para no
darme problemas, pero escribe un diario de vida que yo le he leído y que es pura
amargura."
- "Desde Pisagua mi hijo no quiere ver la tele ni leer el diario.
No quiere que le hablen del tema. Lo tuve que llevar de nuevo al psicólogo."
- "Cuando vinieron a buscar a mi marido el niño se tiró a las
piernas de él. Lo sacaron a culatazos, le rompieron la cabeza. Los otros gritaban y
lloraban. Muchas veces tienen pesadillas. Yo no los veo como a los otros niños, son más
apocados."
3.- ALTERACIONES A LA SALUD MENTAL Y FISICA:
"Mi madre se dejó morir..."
El trauma individual y social vivido repercute en la salud física y
mental de las familias afectadas. Para ellos, los hechos no tienen sólo consecuencias
parciales y específicas, tiñen todo el futuro. Sus vidas aparecen ordenadas en torno a
un hito: la muerte o desaparición del ser querido. Esta realidad la viven los familiares
de civiles y militares.
- "Ninguna de mis dos hijas ha podido tener hijos después de lo
que les hicieron en el allanamiento de nuestra casa."
- "Cuando fusilaron a mi papá, a mi mamá le dio una parálisis
facial."
- "Mi mamá quedó ciega de tanto llorar, puedo afirmar que murió
de pena".
- "Cuando desapareció mi hermano mi papá era viejito, se
transtornó. Murió caminando por los caminos gritando el nombre de su hijo".
- "Han pasado tantos años y sigo con pesadillas horribles cada
noche."
- "Aún derramo lágrimas de dolor e impotencia, nada podrá
mitigar mi dolor de padre, él era un oficial ejemplar".
4.- DETERIORO EN EL AMBITO DE LO AFECTIVO Y SUBJETIVO:
"a nosotros nos ha cambiado la vida..."
En los relatos aparecen múltiples sentimientos y actitudes
contradictorias, que fluctúan entre la resignación ante estas vidas marcadas, la
rebeldía, la certeza, la duda. Esto ha ido generando fuertes cambios en la imagen de sí
mismos.
Culpa: "me siento culpable..."
- "No espero nada. Vine a contar mi caso porque mis hijos me
desprecian por ser cobarde y nunca haber hablado durante 16 años".
- "Le mandé a decir a mi hijo que se entregara que no le pasaría
nada. Me siento culpable".
- "Tuve que decirles que no me acordaba de la fecha ni el lugar de
la muerte de mi marido, temía que asociaran los hechos, y quería evitarles el odio y la
venganza. Un día uno de ellos me dijo que no entendía cómo yo decía querer tanto a mi
marido y no sabía ni donde ni cuándo murió".
- "Es la primera vez que hago algo, a lo mejor he sido una
cobarde, pero quería salvar a mis hijos, ¿Usted cree que tenía razón?"
Ambivalencia y vergüenza: "le pedí muchas veces que se
retirara..."
- "Durante un tiempo odié a mi marido, pues por haberse metido en
política lo mataron. Lo culpaba a él, sentía que había optado por sus ideales en vez
de su familia".
- "Estaba recién empezando en Carabineros, le pedí muchas veces
que se retirara, pero él me contestaba que amaba el uniforme, que por eso no lo
haría".
- "Al sentir el rechazo y la incomprensión de tanta gente,
preferí callar. Me daba vergüenza enfrentar la realidad. No sabía dar una respuesta de
dónde estaba mi padre, dudaba si estaba muerto o nos había abandonado".
- "Me cargaba que me preguntaran por mi padre, estaba convencido
que ser hijo de un detenido desaparecido era algo muy malo".
Odio: "el odio es como una enfermedad..."
- "Se siente tanto odio..., me llega a dar susto porque a mi
hermano le pudrieron el alma. Se puso tan duro".
- "Es la difamación la que me llena de odio. Este odio que pasé
a mis hijos y que ellos pasarán a sus hijos".
- "Necesito sacar todo este dolor y también, por qué no
decirlo,todo este odio que tengo adentro; porque el odio es como una enfermedad y cuando
uno tiene odio dentro, no puede vivir".
- "Desde que encontraron los restos y supe que lo habían matado,
me entró un gran odio. Antes teníamos la esperanza de encontrarlo vivo o muerto, pero su
cuerpo completo. Pero ahora, sólo tenemos que conformarnos con un hueso. Es como reírse
de nosotros×"
- "¡Qué terrible es el odio humano! El que hace el mal no escapa
de la mirada de Dios".
Miedo: "No se borra el miedo..."
- "No comíamos, no dormíamos, vivíamos muertas de miedo. Se
vive como si uno tuviera una marca en la frente".
- "No le tengo apego a la vida. Tengo un temor permanente. Me da
miedo la gente".
- "Toda la gente tenía miedo y yo aún tengo miedo . Pienso que
ya todo el pueblo sabe que ahora vinimos a la Comisión. ¿Ustedes creen que después de
esto nos puede pasar algo?".
- "En cuatro meses no se borra el miedo. Hemos aprendido a llevar
una doble vida".
- "Me da miedo usar el uniforme, lo único que quiero es acogerme
a retiro".
- "Ninguno de nosotros está libre de ser afectado".
Impotencia: "¿Cómo mi instinto de padre no me lo
advirtió?"
- "Mi hijo era torturado en el escritorio mientras yo dormía
¿Cómo mi instinto de padre no me lo advirtió?"
- "Pasaron por mi casa y nos pidieron unas cadenas para colocar en
las ruedas del camión, después supimos que con esas mismas cadenas les habían atado las
manos".
- "No se ha hecho justicia en los casos tan relevantes como el de
Orlando Letelier. ¿Qué podemos esperar nosotros?".
- "Durante todo el tiempo se vivió un clima de tensa espera en la
casa del Comandante, la familia se mantuvo en vigilia".
Desencanto y Dificultad para rehacer la vida: "nada me atrae, no
tengo incentivo..."
- "Después que mataron a mi hermano, mi padre se sentó en un
sillón a esperar la muerte. Nos fuimos a Argentina a un departamento de dos piezas. Mi
papá siguió sentado y mi mamá colgando fotos de mi hermano.
Cuando mi papá ya quiso morir, volvimos a Chile, y a los pocos días
murió, sentado, cansado, en su tierra natal".
- "No tengo ninguna actividad porque nada me atrae, no tengo
incentivo. Las cosas las hago por obligación pero si no, escondería la cabeza como la
avestruz".
- "Llevaba tan pocos años de matrimonio, nunca más he logrado
enamorarme. He tratado de rehacer mi vida y no puedo, a mis hijos y a mí nos jodieron la
vida".
- "Desde el día que incendiaron el bus quedé inválido y sin
trabajo."
- "Al explotar la bomba se me perforó el ojo derecho y perdí la
visión... tuve que cambiar de vida".
Callar para sobrevivir: "enterré la muerte de mi esposo para
sobrevivir con mis hijos..."
- "Junto con enterrar a mi esposo, enterré su muerte y he vivido
sólo con su recuerdo. Enterré la muerte de mi esposo para sobrevivir con mis hijos y
educarlos lo mejor posible".
- "A mi cuñado lo mataron en Santiago, mi marido estaba preso en
Dawson. Mientras tanto nosotras teníamos que trabajar y tratar de seguir viviendo como si
nada hubiera pasado".
- "Yo no he querido saber nada todo este tiempo. No he querido que
mis hijas sientan odio, nunca he hecho nada. He querido olvidar".
E.- ALTERACIONES DE LA VIDA FAMILIAR: "No lo condenaron sólo a
él, condenaron a toda la familia..."
Si bien en muchos casos se señala que la familia se unió frente a la
adversidad, en la mayoría de los relatos se narra con nostalgia e impotencia el deterioro
de vínculos, la dispersión de los miembros de la familia o la alteración de roles.
1.- DETERIORO DE LOS VINCULOS: "se rompió
toda relación..."
Al interior de muchas familias hubo reacciones disímiles ante la
muerte o desaparecimiento de uno de sus miembros. Algunos fueron solidarios con la
situación y se esmeraron en hacer gestiones con el fin de aclararla o encontrarlos; otros
pensaron que no era un hecho tan grave; otros la justificaron y otros guardaron silencio.
Entre ellos se generaron desconfianzas mutuas que provocaron un evidente deterioro de los
vínculos familiares con las consiguientes consecuencias de mayor soledad, aislamiento y
sensación de pérdida y abandono.
- "Me llevaron en el mismo camión que lo detuvo. Mis suegros
creyeron que yo lo había denunciado . No pude entrar en su casa durante 17 años. Me
quedé sola, odiada por los que lo mataron y despreciada por los que lo querían. ¿Qué
pasó en este país para que se pueda creer que una mujer enamorada es capaz de entregar a
su esposo?".
- "Nunca tuve apoyo de mis padres. Soy hija única, ellos
aplaudieron al gobierno, me obligaron a vender mi casa por si mi marido volvía, para que
no viviera más con él. Mis padres me dijeron : por el desgraciado de tu marido estamos
metidos en esto".
- "Mi hija se fue de la casa porque piensa que somos todos unos
cobardes porque seguimos relacionados con los responsables de la muerte de mi hijo mayor.
Es porque mis otros hijos entraron a las FF.AA. Es un quiebre imposible de resolver."
2.- DISPERSION DE LA FAMILIA: "esto ha
despedazado a la familia..."
La precariedad económica, el exilio o la necesidad de proteger la vida
de los otros miembros después de los hechos, ha traído consigo la dispersión de la
familia.
- "Para poder trabajar tuve que repartir a mis hijos. Me quedé
sin marido y sin hijos".
- "A mi padre lo mataron, mi madre se fue a Argentina porque no
pudo soportar la situación; yo me quedé en un Hogar de Menores, me pegaban mucho, hasta
que me arranqué. Ahora vivo con un tío, nunca he podido estudiar".
- "Después de lo ocurrido tuve que salir con mis hijos al exilio.
No me pude acostumbrar fuera, volví en el año 81. Mis tres hijos quedaron en
Suecia".
- "Recién me he reencontrado con mi hijo... Después de la muerte
de su padre, estuvimos diez años separados. Yo en la cárcel, él con mi familia en el
extranjero."
3.- CAMBIO DE ROLES: "trabajé sin descanso
invierno y verano..."
El encarcelamiento, la desaparición o la muerte de un miembro de la
familia, generalmente jefe de hogar o hijo, produce un cambio en los roles habituales al
interior de la familia; las mujeres deben asumir la búsqueda, huir o iniciar trabajos
remunerados de jornadas largas para mantener el hogar; los hijos deben abandonar los
estudios para trabajar, las hijas mayores, los familiares cercanos y los vecinos,
sustituyen a las madres en el cuidado de los hermanos menores.
- "La niña mayor quedó a cargo de sus hermanos mientras su madre
buscaba el paradero de su padre."
- "Mi padre era el sostén de la familia, todos éramos chicos,
tuvimos que dejar el colegio para empezar a trabajar".
- "Mi madre quedó sola en el campo con mis nueve hermanos
menores, yo tuve que dejar la Universidad para trabajar y ayudarla. Ella no ha hecho más
que vivir para sacar adelante a sus hijos, yo perdí mi carrera de profesor que era lo que
más quería".
- "Cuando mi marido murió en el atentado, quedé sola con mi
hijo, ahora me lo cuida mi madre para que yo pueda trabajar".
4.- PRECARIEDAD SOCIO ECONOMICA: "Cuando
llegaba la hora de comida, mi mamá sólo podía llorar encima de la mesa..."
En muchos casos las muertes o desapariciones están unidas a la
condición de pobreza. Los familiares perciben en la falta de medios un impedimento para
la búsqueda, las gestiones, los contactos. La precariedad de sus viviendas permitió que
una bala traspasara sus muros durante las protestas. En otros casos es la muerte misma la
que ha provocado un deterioro considerable en el nivel de vida de los familiares,
generando una sensación de abandono y desamparo y transformando la vida cotidiana en un
asunto de sobrevivencia.
"Nosotros éramos pobres..."
- "Cuando él desapareció yo quedé con ocho hijos chicos.
Conseguí que los tres menores se quedaran a cargo de una guardadora, mi hermana se llevó
a la niña y los otros quedaron con los vecinos y unos parientes. Yo me puse a trabajar
puertas adentro y cada vez que tenía algo compraba harina tostada y leche para
llevársela a mis hijos."
- "Eramos 5 hermanos cuando mataron a mi padre, éramos muy
chicos. Mi madre empezó a trabajar como lavandera fuera de la casa. Le dio un asma
crónica a consecuencia de su debilidad, de nuestra pobreza; y de su pena ella murió.
Todos nos decían 'los huachos'."
- "Mi hermano dejó dos hijos. Nosotros éramos pobres, mi cuñada
tenía que salir a mendigar en las calles para alimentar a los niños".
- "Ibamos por la calle cuando sucedió todo, nosotros éramos
pobres, aún no entiendo como explotó esa bomba".
"Porque éramos pobres..."
- "Es la primera vez que hacemos la denuncia. Teníamos miedo y no
teníamos plata para los pasajes."
- "Tengo el certificado de defunción, pero no tengo la certeza de
que sea él, por falta de plata no pude averiguar más."
- "Busqué a mi hijo de 17 años por todas partes. Todo lo hacía
a pie porque no tenía plata para tomar el bus . Nunca supe nada de él."
"Nos fuimos empobreciendo cada vez más..."
- "Tuvimos que vender todo lo que teníamos para poder buscarlo de
una ciudad en otra, íbamos a donde nos decían."
- "Eramos 8 hermanos, nos echaron de la casa, mi mamá salía todo
el día a buscarlo. Cuando llegaba la hora de comida, nos sentábamos y mi mamá sólo
podía llorar encima de la mesa."
- "En una de las tantas veces que salí a buscarlo, me robaron lo
poco que tenía, hasta las tablas del piso."
- "Primero vendí mis aves. Después como era sola me robaron mis
animales y después me quitaron la parcela porque mi esposo era detenido
desaparecido."
- "Hemos gastado lo que no teníamos para que mi hija se recupere
de las quemaduras de ácido que los terroristas le tiraron".
G.- PERCEPCION DE CAMBIO DE LOS REFERENTES HABITUALES: "nos
cambiaron el país..."
Las familias viven la muerte vinculada a una situación global de
cambios. La legalidad vigente induce a comportamientos que en ese contexto se transforman
en riesgos para la vida, como presentarse al llamado de un bando o volver al lugar de
trabajo a entregar el cargo. No hay procesos previos a las ejecuciones, gente desaparece y
no hay investigación ni responsables. La ciudad ya no es la misma. Es difícil
discriminar lo seguro de lo peligroso. Los amigos no pueden reunirse. Ni siquiera las
palabras tienen ya el mismo significado.
1.- ALTERACION DEL SENTIDO DE LA LEGALIDAD :
"nosotros creíamos en la legalidad..."
- "Tenía 24 años, estudiaba en la Universidad, yo misma lo
llevé a presentarse a las autoridades ".
- "Mi hermano se presentó voluntariamente. Después encontramos
sus restos enterrados en la cantera ".
- "Todo empezó a hacerse por decretos que nadie conocía".
- "Los detuvieron por no tener carné de identidad; eran menores
de edad y no tenían militancia política pues eran casi analfabetos y los
fusilaron".
- "Ellos no murieron en enfrentamientos sino que fueron asesinados
estando detenidos y sin ninguna posibilidad de defensa ".
2.- PERCEPCION DE ESTIGMA DE LOS PROYECTOS POLITICOS:
"para ellos todos éramos extremistas peligrosos..."
- "El único delito de nuestros familiares fue tener un ideal y un
compromiso diferente al de ellos".
- "Le dieron duro contra los jóvenes y los obreros, era como un
acto de heroísmo el matar".
- "Se acabaron los pobres como ciudadanos, desde entonces mandaron
para siempre los ricos y fue pecado tener aspiraciones".
- "A los obreros los aplastaron. No tuvieron oportunidad de
mostrar que podían ser útiles a la sociedad".
3.- PERDIDA DE LA SEGURIDAD: "ya nunca más
se sabe..."
- "Después que se lo llevaron pasé diez días despierta cuidando
a mis dos guaguas, segura que vendrían a quitármelas también.El mayor daño que hemos
vivido es no habernos sentido nunca seguros".
- "Si mataban al alcalde y a campesinos inocentes ¿ Cómo saber
quiénes serían los próximos?".
- "Desde el 73, cuando desaparecen, ya nunca más se sabe si se
los llevó el mar o los militares".
H.- EL ESTIGMA Y LA MARGINACION: "Nos sentimos como parias en
nuestra propia tierra..."
Los familiares relatan con desesperanza cómo al dolor provocado por la
muerte se ha agregado el daño producto del maltrato que, tanto las víctimas como ellos
mismos, han recibido de parte de la sociedad, del Estado y de sus instituciones. Ello ha
provocado una alteración en sus relaciones con el mundo exterior y ha configurado una
sensación de haberse convertido en seres marginales y marginados.
1.- LA DENIGRACION DE LAS VICTIMAS POR PARTE DE LAS
AUTORIDADES Y LA PRENSA: "No eran terroristas ni antisociales..."
Las autoridades del país , en sus declaraciones oficiales, se
refirieron a las personas muertas o desaparecidas como delincuentes, terroristas,
antisociales, sujetos peligrosos para la sociedad. La prensa incorpora ese lenguaje,
presume la culpabilidad de estas personas y parte de la sociedad va incorporando estos
conceptos, despojando a las víctimas de su calidad de tales. Las familias reportan cómo
la existencia de esta denigración oficial y la imposibilidad de defender públicamente a
sus seres queridos constituye un daño difícil de reparar, ya que ha repercutido
fuertemente en los hijos y en la imposibilidad de vivir comunitariamente el duelo por
muerte o ausencia.
- "En la primera reunión que tuvimos con el Gobernador nos dijo
que nuestros esposos eran delincuentes".
- "Los diarios dijeron que eran terroristas, con eso todo el mundo
lo justificó".
- "La prensa oficial dejaba a las víctimas como los malos y no
deseados y a los hechores como héroes a quienes se les justificaba todo".
2.- MALTRATO A LOS FAMILIARES: "Es que al
dolor que uno ya tiene, agregan la ofensa..."
A veces se detuvo a familias completas.Durante la persecución ocurren
allanamientos, robos, ocupación de los hogares por personal de seguridad, seguimientos.
En el proceso de búsqueda ,durante las visitas a lugares de detención, la entrega de
cadáveres y la búsqueda de rastros de los que han desaparecido, las familias cuentan
cómo fueron humilladas, se les mintió, se las insultó, se las amenazó.
Humillaciones : "Ya no quiero ni recordar todo lo que hemos
pasado..."
- "Ya no quiero ni recordar todo lo que hemos pasado. Esas esperas
interminables, los seguimientos, los apelativos de traidores y delincuentes".
- "Nos decían que estaba vivo. A mi madre cuando se casó de
nuevo la molestaron diciéndole que cómo había hecho eso si su marido estaba vivo".
- "Cuando iba a preguntar por él, me decían que siendo tan linda
no me faltarían hombres en la noche, incluso se ofrecían a acompañarme ellos mismos.
Les habría pegado, pero no decía nada y me quedaba con sus burlas pegadas en el
corazón."
- "Recibí esta carta que le traigo del Comandante del Regimiento,
en ella me dice que si mi marido no vuelve a pesar de haber sido puesto en libertad; yo
debo revisar en conciencia si seríamos una buena pareja y si no se habrá ido con otra.
Ahora apareció su cuerpo en la fosa".
Mentiras y burlas: "se burlaron de nosotros..."
- "Me dijeron que le habían dado la libertad. Ahora lo
encontramos en la fosa con los ojos vendados y sus manos maniatadas."
- "Me dijeron que estaba bien, viendo televisión. En ese momento
ya estaba muerto."
- "Me dijo que le trajera almuerzo a mi marido. Me fui, le
preparé arroz con huevo frito. Cuando llegué de vuelta a la Comisaría riéndose me
dijo: señora usted está loca, aquí no hay detenidos".
- "Después de ocho meses nos entregaron un cadáver que según el
médico legista era el de mi padre, lo estuvimos velando toda la noche. Momentos antes del
entierro, llegaron los carabineros con una orden, diciendo que había sido una
equivocación y que el cadáver era de otra familia. Tuvimos que entregarlo."
- "Recorrí todo el país buscándolo. Cuando llegaba de regreso
se reían de mí. Una vez cuando venía de la Isla, me baje del bus en la plaza, me
escupieron la cara y se rieron".
- "Incluso durante este tiempo, han aparecido bromas y chistes
sobre nuestra situación".
Amedrentamiento y persecución : "hemos sido perseguidos..."
- "La primera vez que nos allanaron, nos sacaron de la casa, mi
madre estaba embarazada. Nos pusieron contra la pared e hicieron un simulacro de
fusilamiento. Después de esa barbaridad tomaron a mi hermano de seis años amenazándolo
que le iban a pegar si no decía dónde estaban las armas".
- "Mi hermana ya estaba desaparecida, llamaban por teléfono a mi
casa y ponían una grabación del disco "late un corazón"; se escuchaba el
silbido de un hombre que se alejaba y la voz de una mujer quejándose".
- "Me dijeron que me dejara de seguir buscando, pues si no yo
sufriría las consecuencias".
- "A mi hermano lo asediaron tanto que se suicidó".
- "Un día fue Investigaciones a la casa para interrogarme; no
será problema pensé yo, pero para la empresa sí lo fue y me despidieron".
Pérdidas materiales: "me robaron lo poco que tenía..."
- "Mi departamento en las Torres de San Borja fue allanado. Cuando
llegué habían echado la puerta abajo y la gente estaba llevándose las cosas, por eso
cambié la chapa. Cuando volví, no pude entrar. El administrador del edificio me dijo que
el departamento estaba tomado por la Junta ".
- "Allanaron la casa, se llevaron los animales que habían en el
corral".
- "Visité el departamento de mi hija después de su muerte, lo
habían devastado. Se llevaron su televisor, su equipo, su ropa de casa, no me los
devolvieron porque dijeron que eran necesarios para el proceso".
3.- LA SENSACION DE HABERSE CONVERTIDO EN SERES
MARGINADOS Y MARGINALES: "Era como tener lepra..."
A la muerte o desaparición de un miembro de la familia sigue una larga
historia de marginalidad. Las familias son discriminadas en sus posibilidades de trabajo,
los niños en el acceso a colegios, universidades e instituciones del Estado. El estigma
es tan fuerte que las familias al sentir el rechazo del mundo externo se van sumiendo en
un ostracismo, en un aislamiento muy grande. Sólo se sienten a gusto con aquellos que
comparten su experiencia.
La discriminación: "usted es hija de un criminal..."
- "Después que fusilaron a mi padre, me llamó el director y me
dijo: usted es la hija de un criminal y por eso no puede seguir enseñando en esta
ciudad".
- "Cuando me presenté al servicio militar, me separaron junto con
los jóvenes que tenían antecedentes delictivos; no me dejaron hacer el servicio por ser
hijo de un fusilado. A mi hermano tampoco y eso nos ha afectado para conseguir
trabajo".
- "Quedé con ocho hijos menores de edad, sólo me pagaron
pensión por seis de ellos. Me dijeron que el mayor no recibía nada por llamarse igual
que su padre".
Pérdida del status y valoración social: "Mi marido era una
personalidad en el pueblo..."
- "Mi padre era regidor. Lo detuvieron y lo torturaron
salvajemente durante tres meses, volvió a la casa muy mal. Después de ser una autoridad
en el pueblo tuvo que trabajar como aseador de oficinas y lavando botellas. Al poco tiempo
murió".
- "Mi marido era una personalidad en el pueblo. Llevábamos una
vida buena. Después de todo esto mis hijos estuvieron hospitalizados por desnutrición,
tuve que trabajar lavando ropa ajena. Llegó un momento que era tal mi soledad que me
dediqué al trago"
El rechazo social: "Los amigos se perdieron, los vecinos nunca
más nos saludaron..."
- "En el colegio me decían; a tu papá lo mataron por político.
Nos decían los extremistas chicos".
- "Mis vecinos me dijeron que se alegraban de lo que pasó por que
era comunista. Tuve que ignorarlos para poder seguir viviendo".
- "Tanta gente dudó y desconfió de nosotros, nuestro apellido
quedó marcado".
- "Eramos como una noche negra, traíamos malos presagios".
- "Esto fue como una plaga, la familia y los amigos nos dieron
vuelta la espalda".
I.- LAS FUERZAS POSITIVAS: "Dios, el recuerdo maravilloso de él,
el apoyo de tanta gente que había sufrido lo mismo me dio fuerzas."
Las personas y familiares que se acercaron a la Comisión expreson que
en medio del dolor siempre hubo energía, la fuerza positiva llegaba de diversas fuentes.
Este ánimo ayudó a muchos a evitar la muerte que era lo único que deseaban.
- "Me obligué a sacar fuerzas a pesar de mi dolor, tenía el
deber de demostrar a la sociedad que él no era un delincuente, quería limpiar su
nombre".
- "Mi mayor fuerza ha sido mi fe en Dios".
- "Somos cristianos, creemos en la resurección .
- "Mis hijos me hicieron sacar las fuerzas que había dentro de
mí y que yo desconocía, tenía que hacer todo lo posible para evitar que ellos fueran
dañados".
- "Fue muy importante saber que contaba con personas que habían
sufrido lo mismo que yo".
- "Me anima que seamos capaces de reconocer que éste e un
problema de todos".
- "El recuerdo de lo "maravilloso" que había sido él,
ayudo a la familia a reaccionar y a salir adelante".
- "La Vicaría nos acogió y apoyó tanto."
J.- SENTIMIENTOS ACTUALES: "Termina una etapa pero se inicia otra
más difícil..."
En los testimonios de los familiares se manifiesta con desencanto,
rabia e impotencia el cambio que lo vivido ha generado en sus valoraciones respecto de las
instituciones sociales; las esperanzas, anhelos y temores que tienen respecto del
presente; la necesidad de verdad y justicia para alcanzar la paz propia y del país.
1.- CAMBIO EN LAS VALORACIONES DE LAS
INSTITUCIONES SOCIALES: "Nunca pensé que esto sucedería en Chile..."
El País:
- "Nunca pensé que esto sucedería en Chile. Es lo más horrible
que me ha sucedido".
- "Me avergüenzo de mi patria".
- "Cuando lo empezaron a buscar, mi hermano se presentó ante las
autoridades. Decía: no tengo por qué arrancar de mi país, porque soy chileno".
- "Nos sentimos como parias en nuestra propia tierra".
- "Yo quisiera que nos regalaran un país que fuera nada más que
de nosotros, porque ya no nos sentimos bien entre la gente que ha vivido una vida normal.
Nos miran como si fuéramos locas porque lloramos después de tanto tiempo. No pueden
comprender que estas muertes no son como las demás, porque nunca pudimos descansar de
nuestros muertos".
Las Fuerzas Armadas:
- "Los que los detuvieron y los mataron , siguen en servicio
activo y ahí mismo. Aún se burlan de nosotros. Yo cuando los veo me transformo, uno peca
sólo con mirarlos, porque se piensan tantas cosas".
- "Aquí han hecho sentir su poder en todo. Y por cierto ello ha
creado un temor cotidiano".
- "Da miedo pensar que uno es tan ser humano como ellos. ¿De
dónde pudo salir tanta maldad?".
Justicia:
- "En los Tribunales nos trataron de mentirosos".
- "No hicimos gestiones judiciales porque nos dimos cuenta que la
justicia no actuaba. Era una pérdida de tiempo, perdimos la confianza".
- "Me da rabia. Los que debieran ir a parar a la cárcel siguen
gozando de libertad y esto, en parte, por culpa de la Ley de Amnistía".
- "Ellos pudieron haber impedido que estos hechos
ocurrieran".
- "No queremos venganza, solo pedimos verdad y justicia".
- "Yo no quiero que los maten como ellos mataron a mi papá, pero
tampoco que anden sueltos por las calles".
2.- LA NECESIDAD DE CONSTRUIR EL FUTURO:
"Para nosotros este es un momento muy doloroso pero muy importante..."
- "Sentí dicha y tristeza cuando ganó Aylwin. Sabía que
terminaba una etapa, la del silencio; pero empezaba otra más difícil, la necesidad y
obligación de hacer algo".
- "Para nosotros éste es un momento muy doloroso pero muy
importante. Es primera vez que podemos hablar. Necesitamos hablar de esta situación con
dignidad y no tener que seguir ocultando".
- "No quiero que me atiendan más escondido. Quiero poder gritar
frente al mundo con orgullo, que mi padre murió por sus ideas. Quiero que finalmente la
sociedad entienda que los hijos de los ejecutados no somos un peligro público".
- "Nuestra familia quiere saber la verdad, que el país entero
sepa la verdad, que no haya más impunidad frente a la tragedia vivida".
- "Ojalá que en Chile todos quisieran la verdad, que no sea sólo
el Presidente de la República quien tenga que nombrar una Comisión especial, sino que
todos los chilenos quieran y busquen la verdad".
- "Yo estoy dispuesta al perdón pero necesito saber a quién
tengo que perdonar. Si ellos hablaran, reconocieran lo que hicieron, nos darían la
oportunidad de perdonar. Sería más noble si así lo hicieran. Sólo habrá
reconciliación si hay justicia".
- "No quiero venganza, sólo quiero encontrar la paz, quiero
descansar y para eso necesito saber la verdad. No queremos jugar al desquite, ni que otros
sufran lo que hemos sufrido nosotros".
__________________________________________
CAPITULO V
CASOS DECLARADOS "SIN CONVICCION"
A.- EXPLICACION
Como ya se explicó en el capítulo I de la Primera Parte, La Comisión
resolvió abordar la tarea de presentar al país un cuadro global de la verdad relativa a
las violaciones más graves a los derechos humanos ocurridas en el período comprendido
entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, sobre la base de la
investigación específica de cada caso denunciado por los familiares de las víctimas o
por los organismos de derechos humanos.
Resolvió, asimismo, llevar a cabo la investigación específica de
cada caso reuniendo el máximo de antecedentes posibles, de manera de estar en condiciones
de alcanzar a su respecto, fundada en elementos de juicio objetivos, la convicción moral
de que cada víctima individualmente considerada había sido objeto de una trasgresión
fundamental a sus derechos esenciales.
Si bien es cierto que para llevar a cabo la tarea encomendada se contó
con la colaboración de los organismos de derechos humanos, de los familiares de las
víctimas, de funcionarios estatales y de numerosas otras personas, no lo es menos que
también se hubo de afrontar serias dificultades, muchas veces insalvables.
Entre ellas cabe mencionar:
- el hecho de no contar esta Comisión con facultad de imperio, que
determinó que los testimonios recibidos y la información proveniente de organismos no
pertenecientes al Estado, recibida fueran solamente aquellos entregados por quienes
voluntariamente aceptaron concurrir a declarar o proporcionarla respectivamente;
- El tiempo de que finalmente se dispuso para el cumplimiento de la
labor, que, en muchas oportunidades, impidió allegar antecedentes necesarios para
adquirir convicción sobre los hechos;
- La circunstancia de que, por diversas razones no imputables a esta
Comisión, sólo pudo avanzarse en la investigación de muchos casos hacia el fin del
período, lo que impidió reunir a tiempo elementos de convicción suficientes para
acreditar los hechos;
- La sofisticación de los métodos de detención utilizados,
particularmente en el período 1974-1977, que facilitó que las detenciones se practicaran
sin testigos presenciales, lo que, en ocasiones, impidió a esta Comisión alcanzar
convicción sobre los hechos;
- La desaparición de cadáveres;
- La falta de información sobre los hechos de las instituciones a que
pertenecen o pertenecían las personas involucradas, explicada, en muchos casos, por
incineración de los registros correspondientes;
- La natural resistencia de numerosos terceros a comparecer ante la
Comisión por razones prácticas o por temor;
- La muerte o desaparecimiento de testigos relevantes o las
dificultades para encontrarlos después de tantos años;
- La circunstancia de que, en muchos casos, habían transcurrido más
de 17 años desde la ocurrencia de los sucesos;
- El hecho de que, muchas veces, las familias se habían disgregado por
el mundo con motivo del exilio u otras circunstancias propias del devenir social, tales
como expectativas laborales y situaciones familiares;
- La edad de los familiares y testigos que, en ocasiones, habían
presenciado los hechos siendo muy niños, razón por la cual recuerdan lejanamente lo
sucedido; o bien, en el otro extremo, ya eran personas maduras cuando ocurrieron las cosas
y ahora son personas ancianas o enfermas para quienes la mera concurrencia a las
audiencias significaba un serio problema de desplazamiento físico;
- La, a veces, ineludible necesidad de contar con la declaración de
madres, padres, esposas, convivientes o hijos que presenciaron los hechos, pero para
quienes tenerlos que revivir les ocasionaba enormes sufrimientos, por lo cual, en
ocasiones, sus familiares prefirieron evitarles este trauma;
- El hecho, por último, de que numerosos casos de que conoció esta
Comisión no habían sido antes denunciados por sus familiares a ningún organismo de
derechos humanos, por sentir un cierto temor a hacerlo, o por vivir en lugares apartados
del país, donde estos organismos no se encontraban organizados, o por otras razones. Esta
circunstancia dificultó seriamente y, a veces, hizo imposible una investigación más
completa y oportuna de estas denuncias, particularmente en regiones.
Creemos que con lo dicho es posible comprender por qué la Comisión no
logró reunir en ciertos casos incluidos en la esfera de su competencia evidencias
objetivas suficientes para declarar víctimas de violaciones a los derechos humanos a los
afectados.
Los casos considerados como sin convicción representan la situación
de 642 personas.
Reconociendo la seriedad de las denuncias efectuadas, esta Comisión
considera que en muchos de los casos declarados como "Sin Convicción", pueden,
en el futuro y una vez que se remuevan los obstáculos referidos, allegarse nuevos
antecedentes o consideraciones que demuestren que efectivamente constituyen violaciones a
los derechos humanos con resultado de muerte y que, por tanto, deben ser considerados en
alguna de las categorías señaladas por esta Comisión para dichas violaciones. Otros
casos pueden aclararse en diverso sentido.
Consciente de la importancia que tiene la decisión de abstenerse de
declarar víctimas de violaciones a los derechos humanos a determinadas personas por las
razones circunstanciales explicadas, esta Comisión confía en que, si corresponde, más
adelante se reconozca la calidad de víctima de los afectados.
Se hace, pues, indispensable mantener una instancia abierta para ello.
A esto obedece la recomendación que se formula en el Capítulo III, Parte Cuarta al que
nos remitimos.
B.- RELATOS DE CASOS SIN CONVICCION
A continuación se incluye, por vía ejemplar, el relato suscinto de
algunos de los casos declarados "Sin convicción", los que, a pesar de no
haberse alcanzado ésta, reúnen caracteres de gravedad tales que, de existir más
elementos objetivos de juicio, podrían haber sido calificados como violaciones a los
derechos humanos.
- René ACEVEDO ESPINOZA, obrero de la construcción y dirigente
sindical en Viña del Mar. Fue detenido el día 11 de noviembre de 1973 por una patrulla
de la Armada y trasladado posteriormente al Regimiento de Caballería Blindada Nº4
"Coraceros" de Viña del Mar. Su cuerpo sin vida habría sido encontrado en el
Hospital Naval el día 14 de noviembre.
La Comisión no pudo formarse convicción sobre su calidad devíctima
al no existir antecedentes que acrediten su defunción.
- Germán ACEVEDO FARIÑA, comerciante, militante del Partido
Socialista, miembro del equipo de seguridad del Comité Central, dirigente sindical hasta
1973. De acuerdo a lo señalado por sus familiares el día 7 de noviembre de 1977 en horas
de la noche tomó un taxi junto con dos vecinos de locales comerciales. El taxista, dado
lo avanzado de la noche, los dejó en el Paradero 16 de Santa Rosa desde donde tuvieron
que continuar a pie. Sin embargo momentos después fueron detenidos por Carabineros de la
Tenencia La Castrina por infracción al toque de queda. A las 7 de la mañana del día
siguiente es liberado luego de pagar su fianza. Como su vecino de local carecía de dinero
para pagar la suya, el afectado fue a buscar más dinero a su negocio para facilitárselo.
Regresó a la Tenencia, pero como ahí no tenían sencillo salió nuevamente a cambiar y
regresó. Desde ese momento se pierde contacto con él. Posteriormente Carabineros
informó que se había suicidado en un calabozo de la 4ª Comisaría, a las 10 de la
mañana, habiendo sido registrado su ingreso como detenido a las 10,05 de ese día. A los
familiares les señalaron que se había ahorcado con sus pantalones, los cuales habría
amarrado a su cuello y a la puerta del calabozo. Ellos dudan de esa versión atendiendo a
la ausencia de causa para una determinación de esa especie, a lo extraño de las dos
detenciones en distintas Comisarías, a que no se indica la causa por la que estaba
detenido, a que sus pantalones estaban cortados, no rajados, a que estaban orinados, lo
que indicaría que los llevaba puestos, a que su cuerpo no registraba las señales
características de un ahorcado y, finalmente, a que tenía huellas de torturas en el
cuerpo, rastros de quemaduras en el pecho, las axilas y la cabeza y mostraba una sutura en
el cráneo. El protocolo de autopsia es coincidente con la versión entregada por
Carabineros y por otras circunstancias contradice el recuerdo familiar.
Esta Comisión, ante las versiones contradictorias y no teniendo más
elementos, no adquirió convicción sobre como sucedieron los hechos que ocasionaron la
muerte de la víctima.
- José Ernesto AGURTO ARCE, de 27 años de edad, soltero, había sido
profesor de la Universidad del Norte y militaba en el MIR. A la época del golpe de Estado
la víctima se encontraba residiendo en la ciudad de Antofagasta, y según relato de su
familia se encontraba muy atemorizado. Viajó a Santiago a la casa de unos parientes,
desapareciendo aproximadamente en febrero de 1975. Careciendo esta Comisión de mayores
antecedentes, no le es posible adquirir convicción respecto de los hechos que afectaron a
la víctima.
- Hugo Fernando AMAYA SEPULVEDA, de 35 años de edad, soltero, según
algunos antecedentes militante del MIR. Según declaración de su familia, después del
golpe de Estado les visitó clandestinamente en la ciudad de Concepción, señalándoles
que estaba siendo buscado por los Servicios de Seguridad. La última vez que se tuvo
noticias de él fue en julio de 1976, fecha desde la cual se desconoce su paradero.
Careciendo esta Comisión de mayores antecedentes, no le es posible adquirir convicción
respecto de los hechos que afectaron a la víctima.
- Patricio del Rosario ARAYA OSORIO, 28 años, obrero de la
construcción, desapareció el día 12 de marzo de 1976, luego de descender en el terminal
de Borjas de un bus de la línea Horizonte en el que había viajado desde San Antonio a
Santiago para visitar a su hermano Manuel, militante comunista que en esa época vivía en
la clandestinidad. Se desconoce el paradero del afectado hasta la fecha. Esta Comisión
carece de los antecedentes suficientes para adquirir convicción sobre este caso.
- José Emiliano BALBOA BENITEZ, 79 años, viudo, jubilado, militante
demócrata cristiano. De acuerdo con lo relatado por su hijo, habría sido detenido por
dos Carabineros de Quilaco, en su domicilio alrededor de las 18,00 hrs. del día 16 de
septiembre de 1973. Desde esa fecha su familia no tuvo más noticias de él.
La Comisión carece de elementos suficientes para adquirir convicción
sobre si este caso constituye una víctima de violación de derechos humanos.
- Silvio Francisco BETTANCOURT BAHAMONDES, soltero, ingeniero de
ejecución petroquímico, militante del MAPU. El día 12 de septiembre de 1973 aparece su
nombre en una nómina de personas que son requeridas por las autoridades militares. En
razón de ello decide abandonar la ciudad de Punta Arenas donde residía y dirigirse a la
Argentina. Entre los días 14 y 16 de septiembre inicia su viaje, siendo acompañado hasta
la salida de Punta Arenas por un amigo. Desde su salida nada más se sabe acerca de su
paradero. Las autoridades militares nunca reconocieron la detención del afectado, incluso
durante un tiempo fue buscado e interrogados otros detenidos sobre su paradero.
Esta Comisión no posee antecedentes suficientes para adquirir
convicción sobre cómo ocurrieron lo hechos que afectaron a la víctima.
- Néctor del Carmen BRAVO FERNANDEZ, de 39 años, obrero. No tenía
militancia política ni antecedentes represivos. Había abandonado Chile en diciembre de
1973, para radicarse en la República Argentina donde encontró trabajo. El día 10 de
abril de 1974 viajó de regreso a Santiago a reunirse con su familia, tomando el tren en
la ciudad de Buenos Aires donde lo fue a despedir su hermana. Nunca llegó a Santiago.
Las averiguaciones posteriores pudieron descartar la versión del
gobierno, entregada a la prensa y a las Naciones Unidas en 1975, según la cual Néctor
Bravo se encontraba viviendo en Mendoza.
Pese a lo anterior, esta Comisión no tiene antecedentes suficientes
para formarse convicción sobre la forma en que desapareció Néctor Bravo y si en esos
hechos le cupo responsabilidad a agentes estatales chilenos.
- Jaime Humberto CALDES CONTRERAS, de 23 años de edad, soltero,
estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Chile, militaba en el MIR. El día 14
de diciembre de 1974, según declaración de su familia, efectivos del Ejército se
habrían enfrentado con un grupo de militantes del MIR en un departamento ubicado en calle
Estado 115, en la ciudad de Santiago. Producto de dicho enfrentamiento muere el efectivo
militar David Navarrete Jiménez y son capturados varios miristas, entre ellos Caldés,
quien encontrándose herido, es conducido al Hospital de la Universidad Católica donde
habría muerto. De acuerdo con la versión oficial entre las personas capturadas no se
encontraba la víctima.
Esta Comisión no ha podido acreditar la posible detención, ni la
permanencia en el servicio hospitalario, ni el deceso de Jaime Caldés, por lo que no
tiene convicción sobre los hechos que le habrían afectado.
- Sergio Antonio CAMPOS ARAYA, 38 años, casado, comerciante, militante
del Partido Comunista. La familia declara que Sergio Campos huyó desde el Hospital de
Talca, en el mes de noviembre de 1973, informando a uno de sus hijos su intención de
cruzar la frontera. Posteriormente, los familiares encuentran el cadáver de éste en la
Morgue de Temuco, el que a su vez habría sido hallado en el Cerro Ñielol, en calidad de
NN. La información que recibió la familia fue que había muerto en circunstancias que
intentaba sustraer un portadocumentos de un vehículo.
Los antecedente entregados no permiten establecer claramente cuáles
fueron las circunstancias, ni a manos de quién murió, siendo imposible así a la
Comisión formarse convicción sobre la calidad de víctima.
- Juan Francisco CANALES CAÑETE, obrero, militante comunista. Según
relato de sus familiares, en 1974 viajó a Mendoza, Argentina por razones laborales. Luego
se trasladó a Sarmiento. En 1977 un conocido suyo, que en Chile se desempeñaba
supuestamente como agente de la DINA sin que él lo supiera y que se encontraba en
Argentina tras la pista de militantes izquierdistas, le ofreció trabajo en la Capital
Federal en demoliciones, con mejor remuneración que la que percibía. Su aceptación se
la comunicó a sus parientes. El 2 de enero falleció al caer del hueco de un ascensor, lo
que le fue comunicado a los familiares por el mismo supuesto agente de la DINA, quienes
dudan de esa versión en atención a las actividades de dicha persona.
Esta Comisión, careciendo de mayores antecedentes no llegó a
convicción sobre la forma en que falleció Juan Canales.
- Mario Arnaldo CARCAMO CARCAMO, 51 años, empleado, Presidente del
Sindicato de la empresa en que trabajaba, fue detenido en Iquique el 6 de diciembre de
1973, por efectivos militares. Trasladado al Campo de Prisioneros de Pisagua, donde
permaneció detenido hasta el 11 de febrero de 1974, siendo entonces relegado a La Tirana.
Falleció en diciembre de 1977, víctima de un cáncer a los pulmones. Los familiares han
declarado ante esta Comisión que Mario Cárcamo sufrió reiterados apremios físicos
ilegítimos mientras permaneció detenido, lo que les habría relatado el mismo afectado.
La Comisión no puede formarse convicción sobre la calidad de víctima
de Mario Cárcamo, puesto que los antecedentes recopilados no permiten establecer el nexo
causal entre los malos tratos y la muerte.
- Jaime Juan CARCAMO SALDAÑA, tenía 24 años de edad, estuvo detenido
en la Cárcel de Parral desde los días posteriores al Golpe Militar y dejado en libertad
el 15 de octubre de 1973. Después de su liberación fue sometido a seguimientos por parte
de efectivos de Carabineros. El día 19 de noviembre de 1973, su cuerpo sin vida fue
encontrado muerto entre unos matorrales en el camino que une Copihue y Parral.
Careciendo de mayores antecedentes, esta Comisión no adquirió
convicción en el presente caso.
- Juan Carlos CARDENAS PEREZ, 24 años, casado, obrero. Familiares
indican que su cadáver fue encontrado por Carabineros en la vía pública el día cinco
de febrero de 1974. Se le habría informado a la cónyuge que sufrió un atropellamiento.
Sin embargo, ella duda de esa versión y le atribuye responsabilidad en los hechos a
militares, quienes habrían actuado en horas del toque de queda. Esto último aparece como
contradictorio con la hora del deceso consignada en el certificado de defunción, que lo
sitúa a las 11,30 hrs.
Esta Comisión no posee antecedentes suficientes para adquirir
convicción sobre cómo ocurrieron lo hechos que afectaron a la víctima.
- Marcelino CARDENAS VILLEGAS de 40 años, era tractorista del fundo
Pilmaiquén y simpatizante de izquierda.
Según testimonios recibidos, el 28 de diciembre de 1973, regresó a su
casa en Pilmaiquén luego de haber sido procesado por una Fiscalía Militar y puesto en
libertad. Esa noche, Carabineros del Retén Salto Pilmaiquén, dependiente de la 3ª
Comisaría de Rahue Bajo, Osorno, llegaron a detenerlo nuevamente, y habrían dado muerte
en la casa a otra persona que se encontraba presente.
Los antecedentes reunidos por la Comisión indican que habría sido
ejecutado luego de su detención, pero no pudo formarse convicción respecto de su calidad
de víctima por carecer de evidencias suficientes.
- David Elías CARMONA VENEGAS, de 59 años de edad, empleado. El 30 de
mayo de 1974, había quedado de juntarse con su hermana para emprender un viaje, no
presentándose a la cita. Desde ese día se desconoció por la familia su suerte o
paradero.
Su fallecimiento se encuentra inscrito en el Registro Civil,
indicándose que éste ocurrió el día 30 de mayo de 1974, por causa de "Atrición
traumática céfalo torácica con compromiso raquimedular, visceral y anemia aguda".
Careciendo de otros antecedentes esta Comisión no adquirió
convicción alguna sobre las causas del fallecimiento de David Carmona.
- Alfonso Andrés CARREÑO DIAZ, linotipista, durante el gobierno
anterior había sido jefe de transportes de ENAMI, militante del Partido Comunista y
Secretario del Comité Regional Cordillera y miembro de la Comisión de Organización del
Comité Central del mismo Partido. El día 7 de julio de 1974 salió de su casa sin que se
volviesen a tener noticias de él. El 31 llamaron a su cónyuge diciéndole que su marido
estaba en el Hospital de la FACH y que se dirigiera para allá. En ese lugar un médico le
manifestó que había tenido un rompimiento de úlcera, habiendo sido operado la noche
anterior sin éxito puesto que falleció de un paro cardíaco. No se le dio explicaciones
sobre cómo había llegado allí. Al ver su cuerpo pudo constatar que tenía las piernas
moradas con huellas de haberle sido aplicada electricidad. La víctima no padecía de
úlcera antes de su detención. El protocolo de autopsia señala que la causa de la muerte
fue una peritonitis purulenta generalizada y neumonía bilateral en hepatización roja,
también se descubrió en la necrópsis una hipertrofia cardíaca, una gastrectomía
sub-total con gastro-yeyuno anastómosis por úlcera gástrica sangrante conjuntamente con
una nefroesclerosis. Testigos indican que estuvo detenido en la Academia de Guerra Aérea.
La Comisión consideró que carecía de las evidencias suficientes para
determinar si en las causas de la muerte de la víctima había responsabilidad de agentes
estatales.
- María Loreto CASTILLO MUÑOZ, militante del MIR. El día 19 de mayo
de 1984, horas después del enfrentamiento que según comunicado de la CNI le costó la
vida a Jorge Eduardo Muñoz Navarro. María Loreto murió explosionada a los pies de una
torre de alta tensión en la Comuna de Pudahuel, a consecuencia de los efectos de un
artefacto explosivo, que, como oficialmente se señaló, ella trataba de activar. Sin
embargo, ante esta Comisión se recibió un testimonio según el cual ambos habrían sido
detenidos durante la noche, permaneciendo en un mismo recinto, siendo luego ultimados en
sectores diferentes, por agentes de la CNI.
Los antecedentes reunidos fueron insuficientes para que la Comisión se
formara convicción de cómo ocurrieron los hechos.
- Ricardo José CASTRO SAEZ, de 41 años de edad, casado, carpintero,
según algunos antecedentes militante del Partido Comunista. El día 13 de enero de 1974,
según relato de su familia, partió a un paseo con sus compañeros de trabajo no
regresando. Se les explicó que se había ahogado, pero también recibieron versiones de
que había sido detenido en un incidente con Carabineros.
Con las evidencias en poder de la Comisión no es posible adquirir
convicción respecto de los hechos que afectaron a la víctima.
- Juana del Carmen COFRE CATRIL de 22 años, era empleada
administrativa en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli y militante del Partido
Socialista.
Se encontraba oculta en la localidad de Huellelhe, dentro del Complejo,
pues estaba siendo intensamente buscada por las autoridades militares de Valdivia, acusada
de realizar actos subversivos. De acuerdo a los antecedentes recabados, se habría
suicidado en Huellelhue, presionada por la situación en que se encontraba, y habría sido
enterrada por terceras personas en un lugar cercano.
La Comisión no pudo formarse convicción sobre su calidad de víctima
por no haber podido confirmar este hecho.
- Juan Antonio COLIHUINCA RAILAF, dirigente sindical campesino y
militante del Partido Comunista. Apareció muerto el día 4 de junio de 1978 cerca de la
Estación de Ferrocarriles de Púa, Victoria, según la versión oficial, víctima del
atropellamiento de un tren. Esta versión es puesta en duda por sus familiares, quienes
piensan que pudo tratarse de un crimen político.
Sin embargo, los antecedentes reunidos por la Comisión no le permiten
llegar a la convicción sobre la forma en que sucedieron los hechos.
- Luis Omar CONTRERAS GODOY, 29 años, casado, maestro enfierrador. La
cónyuge del afectado relató a esta Comisión que el día 26 de septiembre de 1973 salió
de su domicilio en la ciudad de Chillán, con el objeto de ir a buscar trabajo,
dirigiéndose hacia el centro de la ciudad. Desde esa fecha la familia no tiene más
noticias de él.
La Comisión no posee los antecedentes suficientes para formarse
convicción de lo ocurrido en el presente caso.
- Carlos Patricio DALL'ORZO BADILLA, dirigente del sindicato de
artesanos de La Calera, fue detenido en junio de 1978 en su domicilio por agentes de la
DINA, siendo golpeado por ellos. Luego fue procesado por infracción a la ley de seguridad
del Estado, permaneciendo por un período de 7 meses detenido. Con posterioridad a estos
hechos comenzó con una enfermedad que le afectó los riñones, la que fue aumentando
hasta convertirse en una fuerte insuficiencia renal, lo que lo obligó a pasar períodos
hospitalizados y debiendo someterse a diálisis por tres veces a la semana.
El año 1986 fue nuevamente detenido, esta vez por personal de
Investigaciones, acusado del incendio de unos microbuses. Nuevamente recibió malos
tratos, lo que obligó, dada su delicada salud, a hospitalizarlo. Falleció tiempo
después de recuperar la libertad sin cargos.
Pese a que ante esta Comisión se encuentran acreditadas las torturas
recibidas por la víctima, ella carece de antecedentes suficientes para formarse la
convicción de que ellas fueron la causa precisa de la enfermedad que le produjo la
muerte.
- LUIS HERMINIO DAVILA GARCIA de 21 años, era comerciante y no
tenía militancia política conocida. Información proporcionada a esta Comisión señala
que el día 18 de septiembre de 1973 llegó hasta una casa ubicada en la Población
"Isabel Riquelme", Comuna de San Miguel, donde fue testigo de un allanamiento
practicado por Carabineros, en el que resultó herida una persona. Con posterioridad, el
15 de octubre de 1973, volvió a dicha casa y nuevamente se encontró con personal
policial. Al verlos, habría salido huyendo y los Carabineros le habrían disparado,
hiriéndolo en las piernas y subiéndolo luego a un furgón perteneciente a la Comisaría
de San Joaquín. Hasta allí llegó a preguntar por él uno de los hermanos del afectado,
quien habría sido gravemente herido por ese sólo hecho. Desde entonces no se tienen más
noticias de Luis DAVILA.
La Comisión no pudo formarse convicción sobre su calidad de víctima
por carecer de elementos probatorios que sustenten la anterior versión.
- Alfonso Domingo DIAZ BRIONES, de 22 años de edad, soltero, egresado
de ingeniería en ejecución de la Universidad Técnica del Estado, militante del MIR. Se
encontraba viviendo en la clandestinidad desde que un amigo suyo había sido detenido por
los servicios de seguridad. La última vez que se le ve es el día 5 de junio de 1974,
oportunidad en la que manifestó que estaba siendo seguido. En el mes de junio de 1974 la
casa de sus padres fue visitada en dos oportunidades, la primera por personal de
Investigaciones y la segunda por civiles que no se identificaron. En las dos ocasiones se
preguntó por el lugar donde se encontraría Alfonso Díaz.
Los antecedentes reunidos por esta Comisión no permiten formarse
convicción en orden a que Alfonso Díaz fuera detenido por agentes del Estado.
- Guillermo José DIAZ LONCOMILLA trabajaba en obras portuarias, era
militante del Partido Comunista de Chile y Dirigente Sindical. Fue detenido por
Carabineros de la Prefectura de Puerto Montt, quienes lo hirieron gravemente de un balazo.
Fue trasladado a la Cárcel Pública de Puerto Montt donde se le sometió a Consejo de
Guerra, acusado de tenencia ilegal de armas, siendo condenado a una pena de 8 años;
falleció de cáncer tiempo después.
La Comisión no pudo formarse convicción de su calidad de víctima por
no haberse acreditado que la causa de su muerte se haya debido a las torturas sufridas
durante su detención.
- Alfredo DURAN DURAN, oficial del Registro Civil de Catillo, alcanzó
a ocupar el cargo sólo dos meses. Se sabe por testimonios de oídas que fue detenido el
13 de octubre de 1973 por efectivos de Carabineros del Retén de Catillo. De acuerdo a las
versiones recibidas en la Comisión esta persona junto a otras cuatro que vivían en esa
localidad, fueron trasladadas a la Comisaría de Parral, lugar en donde se negó la
detención. No se han vuelto a tener noticias del afectado.
Careciendo de mayores antecedentes, esta Comisión no adquirió
convicción en el presente caso.
- Luis ERRAZURIZ VELIZ, de 40 años de edad, soltero, comerciante. El
día 7 de febrero de 1974, según relato de sus familiares, habría sido detenido en su
lugar de trabajo, por 4 sujetos de civil, aparentemente Carabineros.
Careciendo esta Comisión de mayores antecedentes, no le es posible
adquirir convicción respecto de los hechos que afectaron a la víctima.
- Tatiana Valentina FARIÑA CONCHA, militante de las Juventudes
Comunistas. Según versiones de prensa, murió el día 14 de mayo de 1985 cuando, en un
baño del Servicio de Acción Social de la Municipalidad de Lo Prado, explosionó una
bomba que ella portaba, acción en que murió también la funcionaria municipal Susana
Sánchez Espinoza y resultaron varias personas heridas.
Sin embargo, según sus familiares ella habría sido ultimada por
agentes de Estado, atendida su militancia política y su labor en el campo estudiantil.
Esta Comisión, teniendo a la vista la investigación judicial
practicada, que se encuentra sobreseída temporalmente, no cuenta con antecedentes que le
permitan formarse convicción de como ocurrieron los hechos.
- Lorenzo FLORES FLORES de 39 años, trabajaba como Suplementero,
vendiendo el diario El Siglo, era militante del Partido Comunista. Había estado detenido
en San Felipe inmediatamente después de los sucesos del 11 de septiembre de 1973, durante
una semana. Cuando recuperó su libertad, volvió a la casa de un diputado de la zona,
donde vivía, y quedó al cuidado de las hijas de éste, ya que él y su esposa debieron
ocultarse pues estaban siendo buscados por las autoridades militares. Según informaciones
recibidas, el día 23 o 24 de octubre fue nuevamente detenido por Carabineros de La Ligua
y trasladado hasta la unidad policial de esa localidad, lugar desde el cual habría sido
sacado en horas de la noche con destino desconocido. Hasta la fecha nada se sabe de su
paradero, y desde entonces no ha realizado ningún trámite administrativo ni registra
salidas del país o defunción posterior.
La Comisión no pudo formarse convicción sobre su calidad de víctima
por carecer de evidencias suficientes para ello.
- Blas Emilio FLORES PINO, de 41 años de edad, casado, comerciante,
simpatizante del artido Socialista. Durante el mes de enero de 1982, según relato de la
familia, viajó de la ciudad de Rancagua donde residía a Santiago, no volviéndose a
tener noticias de él.
Careciendo esta Comisión de mayores antecedentes, no le es posible
adquirir convicción respecto de los hechos que afectaron a la víctima.
- Rubén FUENTES CORTES, habría fallecido por herida a bala la noche
del 12 de agosto de 1983, en las inmediaciones del cementerio de Maipú, día de la cuarta
Jornada de Protesta Nacional. Un testigo declaró a la prensa: "Varios muchachos
hicieron una barricada con madera y neumáticos y estaban gritando en la esquina cuando
llegó un microbús con Carabineros. Y entonces empezaron a disparar y todos arrancaron y
cayó herido Fuentes Cortés".
Sin embargo, los antecedentes recibidos por la Comisión no permiten
formarse convicción sobre la muerte y sus circunstancias.
- Manuel FUENTES VIDAL, obrero Maderero del Complejo Maderero y
Forestal Panguipulli, no tenía militancia política conocida.
Desapareció desde su lugar de trabajo en los primeros días de octubre
de 1973, desconociéndose su paradero hasta la fecha.
La Comisión no ha podido formarse convicción sobre su calidad de
víctima ya que no fue posible acreditar que hubiera sido detenido ni registra defunción.
- Carlos Alberto GALAN MANCILLA, de 26 años de edad, soltero, según
algunos antecedentes era miembro del Frente Patriótico Manuel Rodriguez. A fines el mes
de noviembre de 1988, según relato de su familia, habría sido detenido en la ciudad de
Santiago. La detención de la presunta víctima y de otros militantes del mencionado
movimiento extremista habría aparecido en un noticiero de televisión.
Careciendo esta Comisión de otras evidencias, no le es posible
adquirir convicción respecto de los hechos que afectaron a la víctima.
- Ernesto GALLARDO ZAPATA, 30 años. Versiones recogidas de una
institución de derechos humanos indican |