FUNA/ESCRACHE AL ASESINO DE VICTOR JARA:
CHILE: Recuerdas, hijo de puta?
Enviado por Pedro Alejandro MATTA
lunes, 29 de mayo de 2006
Testimonio acerca del asesinato de Víctor Jara
por Boris Navia (Chile)
domingo 28 de mayo de 2006
Testimonio de vivencia personal.
Texto leído en el Acto Homenaje a Víctor Jara, e
inauguración de una escultura de Víctor en el frontis de la Casa Central la
actual Universidad de Santiago (ex U.T.E).
16 Octubre de 2003
¡A
ESE HIJO DE PUTA ME LO TRAEN PARA ACA!.-
Gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara,
quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos
prisioneros con las manos en la nuca y a punta de bayonetas y culatazos al
Estadio Chile la tarde del Miércoles 12 de Septiembre de 1973. Era el día
siguiente del Golpe fascista. El día antes, el 11, Víctor debía cantar en el
Acto que se realizaría en la UTE, donde nuestro Rector Enrique Kirberg recibiría
al Presidente Allende, quien anunciaría el llamado a Plebiscito al pueblo de
Chile. ..... Sin embargo, la voz de Allende fue apagada en la Moneda en llamas y
la guitarra de Víctor quedaría allí, destrozada por la bota militar en el
bombardeo de la UTE, como testimonio más de la barbarie fascista.-
¡A ESE HIJO DE PUTA ME LO TRAEN PARA
ACA!. Repitió iracundo el oficial…. Casco hasta los ojos, rostro
pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola y corvo al cinto,
balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras..
A ESE HUEVON!. ¡A ESE!!. El
soldado lo empuja sacándolo de la fila.
¡ NO ME LO TRATEN COMO SEÑORITA,
CARAJO! Ante la orden, el soldado levanta su fusil y le da un feroz
culatazo en la espalda de Víctor. Víctor cae de bruces, casi a los pies del
Oficial.
¡CH’E TU MADRE!. VOS SOY EL VICTOR
JARA HUEVON. EL CANTOR MARXISTA, ¡EL CANTOR DE PURA MIERDA!. Y, entonces,
su bota se descarga furibunda una, dos, tres, diez veces en el cuerpo, en el
rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con sus manos, -ese rostro
que cada vez que lo levanta esboza esa sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su
muerte-. Esa misma sonrisa grande con que cantó desde siempre al amor y a la
revolución.-
YO TE ENSEÑARE HIJO DE PUTA A CANTAR
CANCIONES CHILENAS, ¡NO COMUNISTAS!.
....El golpe de una bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás.... El
oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La
bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los
fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a
la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror. Víctor yace en el
suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al
torturador fascista. Este se desespera. Y de improviso desenfunda su pistola y
pensamos con pavor que la descerrajará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con
el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista. Y,
entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su
frente, sus ojos......... Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos
quedaría grabada para siempre en nuestras retinas........
El oficial se cansa y de pronto detiene sus golpes. Mira a
su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que en una larga hilera lo
observan con espanto y con ira. Entonces, se descompone y vocifera.
¡¿QUE PASA HUEVONES?!. ¡QUE AVANCEN
ESTAS MIERDAS!!. Y A ESTE CABRON, se dirige a un soldado, ME
LO PONES EN ESE PASILLO Y AL MENOR MOVIMIENTO, LO MATAS, ¡LO MATAS!, ¿ENTENDISTES,
CARAJO?!.
El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con
prisioneros políticos. Primero, 2 mil, luego seríamos más de 5.000.-
Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecho jirones,
bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas
partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los
soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana” a la
“cloaca marxista”, como lo espetan. -Hasta hoy día la gente nos pregunta si
los miles de prisioneros del Estadio presenciaron estas torturas de Víctor y la
respuesta es que, sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más
cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego- y, además,
el ESTADIO CHILE era un MULTIESCENARIO DEL HORROR, de la bestialidad más
despiadada. .....Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con su corvo a un
estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Allá, un niño
de unos 12 años, de repente se levanta de su asiento y llamando a su padre
corre enloquecido entre los prisioneros y un soldado le descargaba su
ametralladora. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un
obrero viejo y “El Príncipe”, que así se hacía llamar uno de los
oficiales a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían, le
ordena que le golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su
culata en la cabeza del trabajador, que se desangra hasta morir. Un grito de
espanto nos sobrecoge. Desde lo alto de la gradería, un trabajador enloquecido
se lanza al vacío al grito de ¡VIVA ALLENDE! y su cuerpo estalla en sangre en
la cancha del estadio. Enceguecidos por los reflectores y bajo los cañones de
las ametralladoras llamadas “las sierras de Hitler” siguen llegando nuevos
prisioneros.
VICTOR, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en
uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento, con
prohibición de moverse. Desde ese lugar, contempla el horror del fascismo. Allí,
en ese mismo Estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el
Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su PLEGARIA DE UN LABRADOR:
Levántate
Y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Junto iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora y en la hora
de nuestra muerte, amen (fragmento)
Allí es obligado a permanecer la noche del Miércoles 12 y
parte del Jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Víctor
tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro
ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como
trofeo por el Oficial superior y por “el Príncipe” ante las delegaciones de
oficiales de las otras ramas castrenses y cada uno de ellos hace escarnio del
cantor.
La tarde del Jueves se produce un revuelo en el Estadio.
Llegan buses de la Población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de
los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este
revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la
entrada del Estadio.
Entonces, aprovechamos de arrastrar a Víctor hasta las
graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de
los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el
aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más
entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para
cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo
ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el
traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos
con su nombre completo: VICTOR LIDIO JARA MARTINEZ. Pensábamos, con angustia,
que si llegábamos con Víctor al “Nacional”, y escapábamos de la
bestialidad fascista del “Chile”, podríamos, tal vez, salvar su vida.
Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide
algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero mas
tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir y Víctor toma el
huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y
nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría, “en mi tierra de Lonquén
así aprendí a comer los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del Jueves,
entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos que
haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante
revolucionario, ahora en Dictadura y su rostro se ensombrece previendo, quizás,
la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan, de Amanda y Manuela, sus hijas
y del Presidente Allende, muerto en la Moneda, de su amado pueblo, de su partido,
de nuestro Rector y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda
aquella fría noche de Septiembre.
El Viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los
fascistas parecen haberse olvidado de Víctor. Nos hacen formar para subir a
unos buses, manos en alto y saltando. Y las bayonetas clavándonos. En el último
minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.
Y llegamos al fatídico SABADO 15 DE SEPTIEMBRE DE 1973.
Cerca del mediodía tenemos noticias que saldrán en libertad algunos compañeros
de la UTE. Frenéticos empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras
madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre
nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo esta libreta, cuyas tapas aún
conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera.
Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos
soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta un sector alto del Estadio,
donde su ubica un palco, gradería norte. El oficial llamado el Príncipe tenía
visitas, oficiales de la Marina. Y desde lejos vemos como uno de ellos comienza
a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La
tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos.- Los
soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las
culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. 2 Veces alcanza a levantarse Víctor,
herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos
con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez, sobre
sus hermanos, su pueblo mancillado.
Aquella noche, nos trasladan al Estadio Nacional y al salir
al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Treinta o cuarenta
cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litre Quiroga,
Director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte
y el pecho perforado a balazos de nuestro querido VICTOR JARA. 42 balas. La
brutalidad fascista había concluído su criminal faena. Era la noche del Sábado
15 de Septiembre. Al día siguiente su cadáver ensangrentado, junto a otros,
sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.
Esa noche, entre golpes y culatazos ingresamos prisioneros
al Estadio Nacional.- .......Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero,
recordando tu canto y tu voz, amado Víctor, Víctor del Pueblo:
|
Yo no canto por cantar
Ni por tener buena voz
Canto porque la guitarra
Tiene sentido y razón.
Que no es guitarra de ricos
Ni cosa que se parezca
Mi canto es de los andamios
Para alcanzar las estrellas
|
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
donde trabajaba Manuel
Manuel
fragmentos)
|
Esa misma noche, ya en el Nacional, lleno de prisioneros, al
buscar una hoja para escribir, me encontré en mi Libreta, no con una carta,
sino con los últimos versos de Víctor, que escribió unas horas antes de morir
y que el mismo tituló “ESTADIO CHILE”, conteniendo todo el horror y el
espanto de aquellas horas. Inmediatamente acordamos guardar este poema. Un
zapatero abrió la suela de mi zapato y allí escondimos las dos hojas del poema.
Antes, yo hice dos copias de él, y junto al ex Senador Ernesto Araneda, también
preso, se las entregamos a un estudiante y a un médico que saldrían en
libertad.
Sin embargo, el joven es chequeado por los militares en la
puerta de salida y le descubren los versos de Víctor. Lo regresan y bajo
tortura obtienen el origen del poema. Llegan a mí y me llevan al Velódromo,
transformado en recinto de torturas e interrogatorio.
Me entregan a la FACH y tan pronto me arrojan de un culatazo
a la pieza de tortura, el oficial me ordena sacarme el zapato donde oculto los
versos. ¡Ese zapato, cabrón!!! Grita furibundo. Su brutalidad se me viene
encima. Golpea el zapato hasta hacer salir las hojas escritas. Mi suerte estaba
echada. Y comienzan las torturas, patadas, culatazos y la corriente horadando
las entrañas, torturas destinadas a saber si existían más copias del poema. Y
¿por qué a los fascistas les interesaba el poema? Porque a 5 días del golpe
fascista en Chile, el mundo entero, estremecido, alzaba su voz levantando las
figuras y los nombres señeros de SALVADOR ALLENDE y VICTOR JARA y, en
consecuencia, sus versos de denuncia, escritos antes del asesinato, había que
sepultarlos.-
Pero, quedaba otra copia con los versos de Víctor, que esa
noche debía salir del estadio.
Entonces, se trataba de aguantar el dolor de la tortura. De
la sangre. Yo sabía que cada minuto que soportara las flagelaciones en mi
cuerpo, era el tiempo necesario para que el poema de Víctor atravesara las
barreras del fascismo. Y, con orgullo debo decir que los torturadores no
lograron lo que querían. Y una de las copias atravesó las alambradas y voló a
la libertad y aquí están los versos de Víctor, de su último poema,
“ESTADIO CHILE”:
(fragmento)
Somos cinco mil
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
¡Cuanta humanidad
hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!.
Somos diez mil manos menos
que no producen
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
CANTO QUE MAL ME SALES
CUANDO TENGO QUE CANTAR ESPANTO
ESPANTO COMO EL QUE VIVO
COMO EL QUE MUERO, ESPANTO.
Estos versos recorrieron todo el planeta. Y las canciones de
Víctor, de amor y rebeldía, de denuncia y compromiso, siguen conquistando a
los jóvenes de todos los rincones de la tierra.
El oficial fascista que ordenó acribillarlo debió quedar
contento con su crimen, pensando que había silenciado la voz del cantor, sin
saber que hay poetas y cantores como VICTOR JARA, que no mueren, que mueren para
vivir, y que su voz y su canto seguirán vivos para siempre en el corazón de
los pueblos.
Este es mi testimonio y a ustedes se lo entrego queridos
compañeros.-
Boris Navia
(Boris Navia Pérez, Abogado. Casado, 3 hijos. Fue detenido
el 12 de Septiembre de 1973 en la Universidad Técnica del Estado, junto con Víctor
Jara y cientos de profesores y estudiantes. Estuvo detenido en el Estadio Chile,
Estadio Nacional, Chacabuco y Tres Alamos. Recuperó su libertad después de más
de un año como prisionero político y al recuperar su libertad se dedicó a la
defensa de los derechos humanos. Hoy preside el Club de Amigos de Radio Nuevo
Mundo y ejerce su profesión, asesora a la Confederación Campesina Ranquil,
exonerados políticos y otros gremios).-
Asi se ve hoy dia Edwin Dimter, El Principe del Estadio
Chile

Foto de Jorge Zúñiga S.M.
Reportero Gráfico
Semanario EL Siglo
Alias "EL PRINCIPE"
Asesino del Estadio Chile
Edwin Dimter
ESTÁS FUNAO
ES FUNCIONARIO DEL MINISTERIO DEL TRABAJO SE DESEMPEÑA COMO
JEFE DEL
DEPARTAMENTO DE CONTROL DE INSTITUCIONES DE LA SUPERINTENDENCIA DE
AFP EN HUÉRFANOS 1273
SU EMAIL ES edimte@safp.cl
SUS TELEFONOS SON
7530400- 7530401
POR LA MEMORIA DE VICTOR JARA
¡¡SI NO HAY JUSTICIA !!
¡¡HAY FUNA!!
Edwin Armando Roger Dimter Bianchi, con el grado de teniente,
actúa el 29 de junio de 1973 en el Tanquetazo contra el gobierno de la Unidad
Popular, en el cual resultan muertas más de veinte personas, entre ellos el
camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen. Por los hechos fue detenido junto al
teniente coronel Roberto Souper y el teniente Raúl Jofré González, con
quienes, inmediatamente después del golpe de Estado, es enviado al Estadio
Chile...
Muchos sobrevivientes recuerdan la llegada de estos
oficiales por que se presentaron diciendo: "ahora las van a ver, comunistas
conchas de su madre. Nosotros si que somos preso políticos y ahora van a pagar
ustedes las consecuencias". Entre los prisioneros también se recuerdaa uno
de ellos en especial, el que se autodenominó. "El Príncipe", por la
crueldad con que trató a quiénes estaban allí detenidos, especialmente al
artista nacional Víctor Jara. Víctor fue asesinado, luego de una terrible
golpiza y sometimiento a torturas, con 44 disparos a su cuerpo.
Edwin Armando Roger Dimter Bianchi ha sido, reconocido, por
estos mismos testigos, como el asesino de Víctor Jara, el teniente que se hizo
llamar "EI Príncipe", y ha sido citado declarar como inculpado en el
proceso que lleva el Ministro Juan Fuentes Beldar por este delito.
Hoy es contador auditor y cumple funciones como Jefe de uno
de los departamentos de Control de Instituciones de la Superintendencia de AFP,
con oficinas en el Ministerio del Trabajo.
Aparece con diversas direcciones particulares, entre ellas
están:
Martín de Zamora 4237, Charles Hamilton 13863 y Apoquindo
7470.
Así reaccionó el asesino cuando fue encarado:

PARA LOS TORTURADORES, ASESINOS Y SUS COMPLICES
¡NI OLVIDO NI PERDON!
SI NO HAY JUSTICIA ¡HAY FUNA!
EDWIN ARMANDO ROGER DIMTER BIANCHI
¡ESTAS FUNADO!
CHILE: Funaron al Asesino de Vícor Jara
Enviado por La Nación - Chile
viernes, 26 de mayo de 2006
Es jefe del Departamento de Auditoría de Procesos Especiales
y Pensiones de la Superintendencia de AFP
Funa contra oficial de Ejército (R) terminó en gresca en
centro de Santiago
Edwin Dimter Bianchi se cubrió el rostro para que no
captaran imágenes de su persona, momento que aprovechó para golpear a un
manifestante, lo que encendió los ánimos y desató el conato.
La Nación
Gritos, golpes, tirones e insultos fue el resultado de una
gresca ocurrida ayer a en las dependencias del Superintendencia de
Administradoras de Fondos de Pensiones (SAFP), ubicada en la intersección de Huérfanos
con Teatinos. Hasta ese lugar llegó a las 16 horas el movimiento Funa -dedicado
a revelar las identidades de los militares involucrados en violaciones de los
derechos humanos- quienes procedieron a llamar la atención entonando sus
canciones, mostrando sus carteles y repartiendo afiches. Esta vez el turno le
correspondió a quien fuera teniente de Ejército Edwin Dimter Bianchi, quien ha
sido interrogado en calidad de inculpado en el proceso que tramita el ministro
Juan Fuentes Belmar por el homicidio de Víctor Jara.
Luego de casi media hora de protesta, cerca de veinte
manifestantes decidieron ir hasta la oficina de Dimter Bianchi, pero no todos
pudieron usar el ascensor. Diez de ellos lo hicieron por la escalera para llegar
hasta el piso 12, sin que los guardias del lugar les impidieran el paso.
Una vez en la oficina del oficial (R), quien labora como
jefe del Departamento de Control de Instituciones de la SAFP, unas cinco
personas entraron para enrostrarle su participación en torturas y asesinatos.
La primera reacción de Dimter Bianchi fue cubrirse el
rostro para que no captaran imágenes de su persona, al tiempo que aprovechó la
oportunidad de golpear a uno de los manifestantes, lo que encendió los ánimos
y desató una gresca que dejó al oficial (R) con lesiones menores.
En ningún momento los guardias del edificio, carabineros e
incluso los colegas de Dimter Bianchi se hicieron presentes en el lugar, por lo
que los miembros de la Funa se retiraron del edificio sin mayores complicaciones
y continuaron por unos minutos más sus protestas en el exterior.
Dimter Bianchi participó en el tanquetazo ocurrido el 29 de
junio de 1973 junto al coronel Roberto Souper. Ambos, junto a otros militares,
fueron detenidos y pasaron algunos meses en prisión, pero fueron liberados el
11 de septiembre, siendo destinados al Estadio Chile, donde según testigos se
comportaron con crueldad con los prisioneros.
Víctor Jara, en tanto, murió luego de ser sometido a
tortura y su cuerpo acribillado con 44 disparos.
El abogado querellante, Nelson Caucoto, dijo ayer que en el
sumario está probado que Dimter Bianchi estuvo en el Estadio Chile y que ha
sido reconocido por varias víctimas. LN
ARRIBA ^^^
:: PP MAPUCHE ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN AL 23.05.06
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