Desde Santiago - 20 abril 2006
Lea aquí el
texto completo: FALLO DEL TRIBUNAL DE ÉTICA
CONSEJO METROPOLITANO DEL
COLEGIO DE PERIODISTAS DE CHILE
El montaje periodístico también se conoce como
el “Caso de Los 119”
Colegio de Periodistas de Chile sancionó
a sus pares involucrados en la Operación Colombo
Por Ernesto Carmona*
Los familiares de los 119 detenidos
desaparecidos de la llamada Operación Colombo expresaron satisfacción por un
fallo del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas que sancionó a los
profesionales involucrados en el montaje que en 1975 intentó disfrazar la
suerte de 119 víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. El abogado Hiram
Villagra y Roberto D’Orival, dirigente máximo de la “Corporación
Colectivo de Familiares y Amigos de Los 119”, encabezaron una conferencia de
prensa que anunció las futuras acciones legales que emprenderán a partir del
fallo ético.
Los familiares de las víctimas hablaron
con la prensa teniendo a sus espaldas una impresionante pared tapizada con
fotografías de cada uno de Los 119, entre quienes figuran los periodistas
Mario Eduardo Calderón Tapia, de 31 años en 1975, y Luis Eduardo Durán
Rivas, de 29. D’Orival dijo que el Colegio de Periodistas saldó una deuda
con las víctimas, sus familiares, sus propios pares y la sociedad chilena, a
la vez que valoró el trabajo del tribunal ético.
La rueda de prensa se orientó hacia los
corresponsales extranjeros ante el escaso interés de los medios chilenos por
abordar la sanción ética como noticia, dijo D’Orival. El Colegio acordó
diversas sanciones contra los responsables del montaje noticioso que en junio
de 1975 presentó en la prensa la desaparición de 119 ciudadanos como si se
hubieran “exterminado como ratas” entre ellos mismos.
Para el tribunal deontológico de los periodistas,
“los responsables del manejo de la información no cumplieron con su
obligación profesional y su compromiso con la sociedad de trabajar con la
verdad, con lo cual fallaron en su deber ético esencial”.
Fernando Díaz Palma, quien a la fecha
dirigía el diario Las Últimas Noticias, de la cadena El Mercurio, fue
sancionado con “censura pública y suspensión de su calidad de miembro del
Colegio de Periodistas durante seis meses” por violar el Código de Ética.
La misma sanción recayó en Alberto Guerrero Espinoza, quien se
desempeñó a esa fecha como director del diario La Tercera de la Hora.
Beatriz Undurraga Gómez, de El Mercurio,
recibió “censura pública” y suspensión por tres meses, en tanto
Mercedes Garrido Garrido, del vespertino La Segunda, también de El
Mercurio”, fue absuelta por falta de pruebas.
René Silva Espejo y Mario Carneyro,
directores de El Mercurio y La Segunda durante la publicación de las noticias
falsas, fueron declarados “no imputables” por haber fallecido. Mónica
González, directora del diario Siete, y Juan Pablo Cárdenas Squella,
premio nacional de periodismo 2005 y consejero regional del Instituto Prensa y
Sociedad (Ipys) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), fueron
“amonestados” por violar el artículo 13 del Reglamento de Instrucción de
Sumarios para los Tribunales de Ética y Disciplina del Colegio, cuyo texto
establece “que ningún periodista colegiado podrá negarse a prestar
declaración en un sumario o a concurrir a las audiencias a que sea citado con
ese objeto, salvo que medie causa legítima de excusa”.
Los periodistas afectados concurrieron a declarar,
en un reconocimiento explícito de la autoridad del Colegio para juzgar sus
conductas éticas. La mayoría justificó su actuación profesional por
exigencias de las empresas y posibles represalias económicas gubernamentales
a través del gasto publicitario del régimen militar. Otros reconocieron
falta de rigor profesional.
Ninguno de los afectados apeló al fallo del
tribunal ético de primera instancia, dando por aceptada la sanción de sus
pares, ejecutoriada la semana pasada. El instructor del sumario fue el
periodista Alfredo Taborga Molina, autor de un expediente de 300 páginas,
cuyo contenido de declaraciones y testimonios constituye una valiosa radiografía
del periodismo chileno de la época. La sanción fue aprobada por la
unanimidad de los miembros del Tribunal Regional de Ética y Disciplina del
Consejo Regional Metropolitano (Santiago) del Colegio, Doris Jiménez
Villarroel, Enrique Contreras González, Víctor Abudaye Soto y Ricardo
Urzúa Munita.
La tuición de los colegios profesionales sobre
la conducta ética de sus asociados fue restablecida por una reforma de la
Constitución Política introducida en 2005, aunque todavía falta legislar
los tribunales especiales que deberán ventilar acusaciones deontológicas
contra profesionales no asociados a esas organizaciones. La afiliación a los
colegios no es obligatoria para ninguna profesión desde las reformas
“legales” introducidas por la dictadura militar.
Futuras acciones judiciales
El fallo dejó “constancia de la perniciosa
actuación del entonces funcionario civil del gobierno militar Alvaro Puga
en la manipulación, amedrentamiento, censura y persecución de periodistas y
medios”. Según el tribunal, por tratarse de un “individuo que no es
periodista y por lo tanto no miembro del Colegio de Periodistas de Chile”,
el abogado Puga “no es sujeto de este sumario”, aunque ejercía el
periodismo “de opinión” y firmaba artículos de prensa bajo el seudónimo
“Alexis”.
El abogado Hiram Villagra anunció que la
información ofrecida por el tribunal ético de los periodistas permitirá
iniciar acciones legales contra los responsables de una suerte de división de
guerra psicológica de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), llamada
después Central Nacional de Información (CNI). Los futuros encausados serán
el mismo
Alvaro Puga y Anthal Lipthay, un apatrida de
origen húngaro vinculado a la CIA que llegó a Chile como “especialista
psicológico” al servicio de la dictadura, derivó en operador financiero
del dictador Augusto Pinochet y se convirtió en millonario. Este personaje
contrajo matrimonio en 1983 con la baronesa Ildiko de Orgovanyi-Hanstein en el
castillo de Schwarzenegg, cerca de Graz, Austria, actualmente reside en Miami
y se le atribuye la condición de “amigo íntimo” de Lucía Pinochet
Hiriart, hija sesentona del ex dictador, quien lo visita con frecuencia en
EEUU según fotografías de las páginas sociales de La Tercera.
Otro personaje que está en la mira judicial de
los familiares de las víctimas de la Operación Colombo es el coronel de
aviación retirado Mario Jahn Barrera, quien se desempeñó como sub
director de la DINA y, desde que pasó a retiro a mediados de los años 80,
dirige el Museo Aeronáutico y del Espacio, dependiente de la Dirección de
Aeronáutica Civil. Jahn Bararera usó el seudónimo de Luis Gutiérrez para
viajar por el mundo como "embajador itinerante" de la Fuerza Aérea
y participar en acciones de inteligencia como la Operación Cóndor. Nunca ha
sido conducido ante un tribunal.
Otro sujeto que los familiares de las víctimas
no pierden la esperanza de sentar en el banquillo es Gerardo Roa Araneda,
agente de la DINA que siendo funcionario de la Línea Aérea Nacional (LAN)
obtuvo el financiamiento para sacar tres ediciones del periódico brasilero
Novo O Dia, de Curitiba, donde publicó artículos firmados con su verdadero
nombre. Esta publicación, más la revista LEA que apareció una sola vez en
Buenos Aires, dieron el punto de partida al montaje de la Operación Colombo
que fue extensamente amplificada por la prensa chilena encabezada por El
Mercurio, La Tercera, Las Últimas Noticias, La Segunda, La Mañana de Talca,
entre otros medios impresos, más la radio y televisión de la época.
*) Periodista y escritor chileno, consejero
nacional del Colegio de Periodistas
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