De La jiribilla - 29 julio 2006
¿Hasta
cuándo? Eduardo Galeano •
Uruguay
Un país bombardea dos países. La
impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas
protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán
llamando errores?
Esta carnicería de civiles se
desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un
soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta
cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del
Líbano entero?
La cacería de judíos fue, durante
siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo
río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los
palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?
Hezbollá no existía cuando Israel
arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos
creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene
derecho a defenderse del terrorismo?
Iraq, Afganistán, Palestina,
Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?
Las torturas de Abu Ghraib, que
han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros,
los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de
interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no
las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga
legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima
defensa de la patria?
Israel ha desoído cuarenta y seis
recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones
Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de
ser sordo?
Las Naciones Unidas recomiendan
pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene
derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta
resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán
actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.?
Desde que los palestinos fueron
desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido.
¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que
el derecho niega?
La historia se repite, día tras
día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta
cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?
En proporción a la población, los
cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen
a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si
fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus
pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean
de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?
Irán está desarrollando la energía
nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país
es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la
angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas
atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién
maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las
bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?
En la era de la globalización, el
derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la
ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes
son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la
alarma universal.
¿Hasta cuándo los medios de
comunicación seguirán siendo miedos de comunicación?
Esta matanza de ahora, que no es
la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el
mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la
indignación?
Estos bombardeos matan niños: más
de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a
denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo
antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo
aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que
se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos?
¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el
manicomio fundamentalista?
Los terroristas se parecen entre
sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los
terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los
tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en
nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos
ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se
alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá
son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No
es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y
del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?
Somos la única especie animal
especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de
dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del
mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos.
¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es
nuestro único mundo posible? |