| El ministro Juan Guzmán, que mantiene desaforado y procesado al general (R) Augusto
Pinochet por su responsabilidad en los crímenes perpetrados en el marco de la Operación
Cóndor, afirmó que su ascenso a la Corte Suprema se vio truncado por su actuación en
las causas de derechos humanos y reiteró que en estos juicios ha recibido presiones por
parte la Iglesia, parlamentarios, y también autoridades del gobierno. En una extensa
entrevista publicada ayer por el periódico nicaragüense El nuevo diario, titulada
"Guzmán y su operación Pinochet", el juez señaló que "tengo 65 años y
a los 59 tenía votos para llegar a la Suprema, y seguramente habría llegado de no tener
este proceso".
El magistrado agregó que el argumento utilizado para justificar sus calificaciones
-declaraciones de prensa-, no son más que "excusas". "Mis superiores me
han castigado muchas veces (...) Desde que estoy en estos casos tengo una calificación no
muy buena, bastante regular, porque crea anticuerpos y el pretexto son mis audacias, mis
intervenciones con la prensa, por transparencia, para explicarle a la gente que tiene
derecho a saber qué pasa con sus deudos".
Con todo, el ministro dijo estar tranquilo y satisfecho, pues más allá de que su
carrera al máximo tribunal se haya visto truncada, dijo sentir que ha contribuido a hacer
justicia. "Me siento feliz, muy feliz, prefiero mil veces el abrazo de una persona en
la calle, que llegar a ser el presidente de la Corte Suprema. No me afecta. Muchos jueces
están jugando el papel de ser honestos y sacrificar todo con tal de llegar a la verdad y
la justicia", sentenció.
Respecto de las presiones recibidas a causa de sus investigaciones en casos de DD.HH.,
el magistrado señaló que "ha habido presiones por juicios a otros oficiales antes
del general Pinochet. Presiones por parte del clero, amigos vinculados con el Ejército,
parlamentarios".
Guzmán dijo, respecto del juicio a Pinochet, que "hubo este tipo de presiones y
también provenientes de miembros del gobierno. Pero duraron muy poco, porque las
denuncié públicamente".
Tensa relación
Guzmán se ha caracterizado por mantener una compleja relación con los miembros de la
Corte Suprema -sus superiores y quienes califican su desempeño como juez-, por sus
constantes arremetidas mediáticas. Desde que asumió como instructor de causas vinculadas
a Pinochet, los supremos le han llamado la atención en dos ocasiones por sus dichos a la
prensa.
La primera fue en agosto de 2000, cuando, luego del desafuero de Pinochet por el caso
Caravana de la Muerte, Guzmán dijo que "nadie está por sobre la ley".
A fines del mismo año fue nuevamente amonestado -con una anotación en su hoja de vida
y una censura por escrito- por enviar una carta de solidaridad a la presidenta del CDE,
Clara Szczaranski, en momentos en que era cuestionada.
Además, Guzmán protagonizó un duro enfrentamiento con el máximo tribunal, luego que
se le aplicara un severo llamado de atención por la filtración de la declaración
reservada de un testigo en el caso Caravana.
Pese a las reprimendas, el juez no cesó en sus incursiones. Al diario francés Le
Monde señaló en enero de 2001 que mientras investigaba el caso Caravana hubo
"presiones a las cuales no he cedido. Estas han venido de diversos sectores,
incluidos miembros del gobierno", dichos que confirmó después a la cadena
británica BBC.
Y en octubre de 2004, durante un congreso académico en Estados Unidos, al que también
asistió el analista Patricio Navia, Guzmán deslizó severas críticas al Poder Judicial
y al gobierno. "La Suprema responde a las presiones del Ejército", "los
jueces tienen colores políticos" y "el Presidente Lagos tiene un doble discurso
(...) y quiere un punto final", dijo en esa ocasión.
De regreso en Chile, el magistrado afirmó que su exposición fue sacada de contexto. Y
aunque el episodio fue visto por el pleno de la Corte Suprema, recientemente y por
votación unánime se decidió no iniciar una investigación administrativa en su contra.
|