GENERAL INTERPELA
SI ACASO EL DIARIO QUIERE QUE EL EJÉRCITO INFRINJA EL ESTADO DE DERECHO
El alto oficial plantea si se propone emplear los medios del Ejército,
entregados por la sociedad para la defensa de Chile, en acciones de fuerza de diferente
grado y naturaleza o amparar, promover o aceptar actos internos de rebeldía
castrense en una institución jerarquizada y disciplinada.
La Moneda respaldó ayer al comandante en jefe del Ejército, Juan
Emilio Cheyre, quien envió una severa carta al diario El Mercurio en la cual interpela al
medio de comunicación si acaso pretende que la institución castrense violente el
régimen democrático a propósito de los casos de derechos humanos que afectan a
militares (R). El reciente domingo, en la sección Semana Política, el periódico
calificó como una tibia reacción la actitud del Ejército luego del
incidente que el 28 de enero causó el general (R) Manuel Contreras y postuló que
en suma, las FF.AA. y de Orden han terminado viendo cómo la historia la escriben
sus adversarios y quienes, por conveniencia o pusilanimidad, cambiaron de bando.
Según Cheyre, estas afirmaciones de El Mercurio son un hecho grave.
En su nota, Cheyre se pregunta ¿qué esperaría El Mercurio del actuar del
Ejército de Chile?, para luego indicar que cabría suponer que el editorialista
mercurial espera o insinúa otra actitud, menos tibia, que el
comandante en jefe resume en la siguiente descripción: ¿O es que algunas menos
tibias podrían ser?:
Avalar el irrespeto a las decisiones judiciales.
Aceptar presiones indebidas de un afectado por fallos que le parecen inadecuados
y carentes del debido proceso.
Actuar como órgano de presión ante los poderes del Estado y otras autoridades.
Emplear los medios del Ejército, entregados por la sociedad para la defensa de
Chile, en acciones de fuerza de diferente grado y naturaleza.
Amparar, promover o aceptar actos internos de rebeldía castrense en una
institución jerarquizada y disciplinada.
Amenazar, directa o indirectamente, para hacer prevalecer la visión
institucional del problema de fondo (que el editorialista soslaya), el cual ha sido
debidamente expuesto, en reiteradas oportunidades, a todo el país y sus autoridades por
el comandante en jefe del Ejército, por los canales que corresponde, en todas sus
dimensiones y desde que inició su gestión de mando.
En su carta, Cheyre agrega: No, señor director, mi responsabilidad,
independiente del calificativo que le dé ese medio de comunicación al proceder de la
institución, es que cada chileno tenga la seguridad de contar con un Ejército fiel al
mandato del orden constitucional vigente, donde los conciudadanos perciban que nos debemos
a la sociedad toda (debo recordar, de paso, que el Ejército no presume
adversario a ningún chileno) y que la institución tenga un nivel profesional
y de eficiencia que a Chile le brinde seguridad, defensa y paz.
PREOCUPACIÓN
Fuentes de gobierno y del Ejército llamaron la atención sobre el hecho de que el
discurso de la Semana Política es en la práctica el mismo que en múltiples columnas ha
desarrollado el ex diputado del Partido Nacional y ex candidato senatorial de la UDI
Hermógenes Pérez de Arce, que es miembro del comité editorial del medio. Es por ello
que en su nota Chey-re habla de que las tesis sobre la tibieza están también desplegadas
en artículos, columnas de opinión y titulares.
Con todo, Cheyre admitió que al Ejército le preocupa la suerte de los uniformados
envueltos en casos de derechos humanos: La institución jamás ha sido indiferente a
la suerte que han corrido sus miembros (en servicio activo o en retiro), especialmente
cuando últimamente ha visto la vindicta pública que se cierne sobre aquellos que han
sido condenados por delitos de derechos humanos, que deben ahora sumar a sus condenas
vejámenes censurables en un régimen democrático.
En Palacio, el ministro portavoz subrogante, Patricio Santamaría, afirmó que en el
gobierno compartimos los planteamientos (de Cheyre), eso da cuenta de una
institución como el Ejército de Chile, que pertenece a todos los chilenos y que además
se rige de acuerdo a la Constitución y, por lo tanto, respeta los fallos
judiciales.
Asimismo, Santamaría insistió en que a la justicia, que es un poder separado,
distinto al Poder Ejecutivo, la corresponde regular los mecanismos de notificación
y las formas de practicar diligencias.