Estimad@s compañer@s,
Les adjuntamos una carta respuesta al Director del periódico electrónico "El
Mostrador.cl" en relación a la editorial en que se descalifica el Informe
"Nosotros, los Sobrevivientes, Acusamos" que da a conocer los nombres de
los torturadores, los hechos en que se vieron involucrados, además de los cómplices y
colaboradores.
Es de nuestro conocimiento que al periodista le fue solicitada la renuncia a raíz de la
publicación el Informe. Esta es una expresión mas de la libertad de
prensa de esta democracia. Pareciera que tiene razón el Presidente del Colegio de
Periodistas, Alejandro Guillier, cuando expreso en el programa "Tolerancia
Cero" que hoy es mas difícil ser periodista que en dictadura.
Esperamos que el periódico respete el derecho a réplica y publique la carta respuesta.
De todas maneras se las enviamos.
Coordinadora de Organizaciones de ex-presas y ex-presos políticos de Chile
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Señor Director
El Mostrador.cl,
Con el objeto de hacer efectivo nuestro derecho a réplica, le adjuntamos carta respuesta
a las afirmaciones contenidas en el editorial "La ética periodística en los
medios" del día 5 de enero de 2005, en el cual somos aludidos directamente.
Esperamos que esta carta sea publicada con las mismas características de difusión que
tuvo dicha editorial.
Liliana Mason Padilla
por
COORDINADORA DE ORGANIZACIONES DE EX-PRESAS Y
EX-PRESOS POLÍTICOS DE CHILE
_______-------------
Editorial: La ética periodística en los medios
5 de Enero del 2005
Uno de los valores esenciales de una democracia moderna reside en el
equilibrio informativo, que está compuesto, de un lado, por la amplitud y tolerancia
respecto de todas las opiniones y, de otro, por un manejo riguroso de la noticia, donde el
respeto de la honra de las personas ocupa un importante lugar, en continua y no siempre
pacífica interacción con el derecho a informar y a informarse.
Las informaciones surgidas recientemente a raíz de la publicación del
Informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, han cuestionado en forma
profunda la conducta seguida por algunos medios periodísticos y también el trabajo de
sus periodistas.
No podía ser de otra manera, ya que, salvo algunos pocos casos que
podrían entenderse como cubiertos por una especie de atenuante o eximente derivada del
clima de amedrentamiento y censura que existió durante la dictadura militar (1973-1990),
la mayoría de los silencios, tergiversaciones y omisiones al deber de informar en aquella
época son por completo inexcusables e inaceptables.
Mirando al pasado, no resulta creíble que los medios periodísticos y
los profesionales de la información, con todas las oportunidades que su posición en la
sociedad implica, pudieran haber estado ajenos al conocimiento de las masivas violaciones
de derechos humanos, que resultaban a todas luces indisimulables.
Es parte de los hechos objetivos de la época que la aplicación de una
fuerte censura gubernamental no tuvo mayor oposición de parte de los grandes medios de
comunicación. Por el contrario, apoyaron editorialmente el golpe de Estado, así como el
sentido y consecuencias de las políticas adoptadas.
Ese grave traspié ético debe servir como punto de partida para una
severa reflexión sobre el rol de la prensa y sobre su responsabilidad informativa. Es
necesario poner un especial énfasis en el deber de no ocultar información, pero también
en la necesidad de comprobar acuciosamente las informaciones suministradas por las
fuentes.
Es obvio que un medio de noticias está siempre expuesto a la
posibilidad de incurrir en errores, sea porque la fuente lo indujo a ello o por cualquier
otro motivo. Pero una cosa es que se trate de un error, que es posible de rectificar, y
otra cosa muy distinta e inaceptable es que exista un dolo oculto, dirigido a plasmar
operaciones políticas o a la obtención de beneficios económicos o a la confección de
listas negras.
La ética periodística y los diarios electrónicos
Lo anterior es particularmente sensible en el caso de los diarios
electrónicos, donde se hace un esfuerzo periodístico y técnico para informar al
público permanentemente, apenas se producen los hechos noticiosos (on line con la
noticia), y, por lo mismo, bajo un umbral de evaluación breve y crítico entre la fuente
y el momento de la publicación. Se contribuye a una oportuna y eficaz información al
ciudadano, pero la posibilidad de error aumenta, por lo que deben redoblarse los esfuerzos
del chequeo de los contenidos. Debe aumentarse la eficiencia, pero sin disminuir el rigor
y la precisión y, sobre todo, sin afectar la veracidad de la información.
Un periódico electrónico es medio y fuente al mismo tiempo, y
conlleva el desafío de una doble responsabilidad de exactitud y equilibrio de lo
informado. De ahí la importancia que tiene el resguardo de las fuentes y, al mismo
tiempo, la seriedad y la seguridad de lo que se informa. La presión por la primicia
jamás debe desbordar los controles necesarios en cada medio para garantizar la veracidad
de las informaciones que se emiten.
Error en El Mostrador.cl
Este medio periodístico publicó, hace algunos días, una noticia con
imprecisiones de forma tan relevantes que pudo inducir a confusión a sus lectores,
contradiciéndose así involuntariamente- los principios expuestos más arriba. Por
eso sentimos el deber profesional de reconocerlo públicamente y de aportar claridad sobre
el carácter de lo informado. Este error ha significado un doloroso proceso crítico
interno, del cual esperamos salir fortalecidos en nuestras convicciones y en nuestros
procedimientos.
Dicha noticia versó sobre la existencia de un Informe preparado por la
Coordinadora de Organizaciones de Ex Presos Políticos, consistente en un listado de
varios cientos de uniformados y civiles vinculados directamente, o como cómplices o como
encubridores, a las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el país durante la
dictadura de Augusto Pinochet. Se le agregó al final de la nota periodística un link o
vínculo electrónico para que los lectores que quisiesen acceder al contenido íntegro
del Informe, pudiesen hacerlo. Se trataba de una fuente pública, aparentemente seria y
avalada por diversas señales emitidas por los más altos personeros del Gobierno, por
parlamentarios y por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura.
Es del caso que la nota periodística de El Mostrador.cl por
equivocación en las formas, como se ha dicho- no expresó con suficiente énfasis y
claridad, atendida la gravedad de las imputaciones que contenía, que el comentado Informe
no fue realizado ni reporteado ni chequeado por este medio informativo. A través de él,
sólo se pretendía dar cuenta de la existencia del listado (el cual se hizo público
horas después a través de una conferencia de prensa llamada por la propia Coordinadora
de Organizaciones de Ex Presos Políticos) y aportar una breve reseña del mismo, sin dar
nombres ni detalles.
Nos preocupa que esta carencia de precisión haya podido causar
desconcierto en algunos lectores, quienes pudieron haber llegado a la equivocada
conclusión que el listado era nuestro o que tenía el aval de credibilidad de El
Mostrador.cl. Aclaramos que ello no fue así ni nunca se pretendió que lo fuera, ya que
jamás nos ha constado la exactitud ni veracidad del contenido de dicho Informe.
Este diario electrónico tiene como eje de su política editorial,
definida desde su fundación, hace ya casi cinco años, el publicar solamente noticias
debidamente chequeadas.
Santiago, 12 de enero 2005
Señor Director
El Mostrador.cl
Concordia # 2255,
Providencia, Santiago
PRESENTE
info@elmostrador.cl
De nuestra consideración:
Con el objeto de hacer efectivo nuestro derecho a réplica, nos
dirigimos a ustedes para expresar nuestra molestia por las afirmaciones contenidas en el
editorial "La ética periodística en los medios" del día 5 de enero de 2005,
en el cual somos aludidos directamente y donde se evalúa como poco ético la difusión
del trabajo de investigación que hacen otras personas o sectores políticos o sociales,
que por su lejanía del poder, a usted le parecen dudosos.
Primero que nada queremos recordarle que la libertad de opinión y
expresión esta consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos() y haciendo
uso de ese derecho, queremos expresarle que concordamos en que uno de los valores
esenciales de la democracia (sin apellido) reside en el equilibrio informativo. Dicho
equilibrio debe estar sustentado también en la relación de respeto entre los que no
tienen acceso a los medios de comunicación y aquellos que ostentan el poder para decidir
que es o que no es noticia.
Nos asiste la convicción de que la tolerancia no es patrimonio de la
prensa, sino que una conducta que debería cruzar a toda sociedad, en particular a la
nuestra. Estamos convencidos que en una Democracia cada ciudadano merece respeto, no sólo
a las personas que "ocupan un lugar importante" sino que a todos las personas,
sin importar su rango o condición social.
La Sociedad chilena se ha visto conmovida por las conclusiones del
Informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, que entre otros aspectos, ha
cuestionado la conducta seguida por algunos medios y por el trabajo de sus periodistas,
sin embargo, no es primera vez que ocurre(). No hablamos de censura o autocensura -que
podría ser entendible en el marco de la represión existente a la época- sino que del
montaje de asesinatos y desapariciones. Hablamos de desinformación premeditada, de
difamación, de calumnias e injurias.
"Se matan como ratas" decía el infame titular que cubrió la
Operación Colombo o los asesinatos en Concepción, conocidos como el caso de la
"Vega Monumental" donde los "periodistas" ayudaron a la DINA a
montar el "escenario del enfrentamiento". No fue solo "apoyo
editorial" al Golpe del Estado. Hace años que el mundo sabe del rol de El
Mercurio, canalizando el dinero entregado por CIA.
Si le parecen dudosos los testimonios de LOS SOBREVIVIENTES, por
nuestra lejanía del poder, puede revisar los expedientes acumulados en las
investigaciones judiciales. Indudablemente, resulta irreal que los profesionales de la
información estuviesen ajenos al conocimiento de las violaciones a los derechos humanos.
Acerca del error ético de El Mostrador.
El supuesto "error ético" de El Mostrador radica en haber
publicado() el documento elaborado por nuestra organización, llamado "NOSOTROS, LOS
SOBREVIVIENTES, ACUSAMOS" , divulgado en una conferencia de prensa el día 6 de
diciembre y entregado formalmente a la Corte Suprema el día 10 de diciembre de 2004.
No entendemos el Mea Culpa de El Mostrador ya que el título de la
noticia no da lugar a equivocaciones de forma o de fondo, este dice: "La
Coordinadora de ex Presas y ex Presos Políticos de Santiago lanzará hoy un documento de
462 páginas, llamado "Nosotros, los Sobrevivientes, Acusamos", que
contiene nómina de personas involucradas en hechos represivos y civiles que apoyaron
desde puestos destacados al régimen militar".
Primero que nada, queremos informar a El Mostrador que el Informe es un
compendio de información recopilada por organismos de derechos humanos basada en los
testimonios de quienes somos la PRIMERA y ÚNICA fuente de información.
PRIMERA, puesto que somos las víctimas directas las que acusamos, los
que sufrimos la prisión y la tortura, los mismos que entregamos nuestros testimonios a la
Comisión Nacional de prisión Política y Tortura.
ÚNICA, porque no han sido las Fuerzas Armadas las que han entregado
los nombres de sus agentes. La veracidad y credibilidad de la información entregada por
"una fuente pública, aparentemente seria y avalada por diversas señales emitidas
por los más altos personeros del Gobierno, por parlamentarios y por la Comisión Nacional
sobre Prisión Política y Tortura" como son las Fuerzas Armadas, quedo al
descubierto con la lista entregada a la Mesa de Diálogo.
Si El Mostrador considera el informe NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES,
ACUSAMOS de "dudosa credibilidad" debemos recordarle que toda la información
"oficial" existente surge de quienes fuimos torturados y sobrevivimos. Esa
información la logramos sacar de los centros de tortura, denunciando a los torturadores y
asesinos de nuestros (as) compañeros. Esta información no es nueva ni es
"primicia" para nadie y menos para El Mostrador.
NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES, somos quienes hemos declarado en los
procesos que ha abierto la justicia. Todos los procesos que hoy se investigan en los
Tribunales de Justicia y todos los libros escritos al respecto, se sustentan en las
informaciones proporcionadas por NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES.
Nos parece grave que se ponga en cuestión la seriedad de muestra
organización. Entendemos que se pueda disentir del contenido de la información
entregada, pero eso no le da ningún derecho a El Mostrador para poner en cuestión
nuestra seriedad. De ser así, el Presidente Lagos, el Ministro Insulza, la Comisión de
Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, la Comisión de Hacienda y de Derechos
Humanos, la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura, Jefes y Secretarios
generales de partidos políticos chilenos pierden su tiempo reuniéndose con nuestra
organización, pues su periódico la pone en cuestión con ligereza.
Nos preguntamos ¿cuales son los parámetros de El Mostrador para medir
la seriedad de una organización?, ¿No estará confundiendo seriedad con obsecuencia?
Las llamadas "graves imputaciones" como califica su
periódico el Informe NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES, ACUSAMOS, entrega la misma
información en la que se base el Informe Rettig y aun más el Informe Valech: nuestros
testimonios. Difícilmente el periodista Jorge Molina Sanhueza podría
"chequear" dicha información ya que los autores de los asesinatos,
desapariciones y tortura han negado de manera sistemática- su participación en los
hechos, a pesar de las contundentes pruebas. Sin embargo, nadie en es este país puede
negarlas.
La editorial, implícitamente afirma que el periodista Jorge Molina
Sanhueza -al dar a conocer la investigación realizada por la Coordinadora de ex Presas y
ex Presos Políticos de Santiago- es culpable de dolo o que forma parte de una operación
política.
El Mostrador olvida que el artículo primero del Código de Ética de
los periodistas declara que: "Los periodistas están al servicio de la verdad,
los principios democráticos y los derechos humanos. En su quehacer profesional, el
periodista se regirá por el principio de la veracidad, entendida como una información
responsable de los hechos".
Nos parece muy poco digno presumir intenciones de una organización que
se ha caracterizado por entregar información fiable. Si a Uds. no les consta la exactitud
y la veracidad del contenido, NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES la reafirmamos y ratificamos.
Tanto así, que hemos ido a refrendarla en cada uno de los Juicios sean por
asesinato, desaparición o por tortura- tanto al Dpto. V de Investigaciones como a los
respectivos tribunales. Nos asiste el derecho a buscar justicia, por eso NOSOTROS, LOS
SOBREVIVIENTES, ACUSAMOS. Será tarea de los Tribunales de Justicia CONDENAR.
Y en cuanto al periodista, si éste evalúa en conciencia una fuente
como confiable tiene la obligación ética de vehicular la información proporcionada, de
manera oportuna y permanente sin censura alguna, acerca del acontecer nacional e
internacional. No ha pasado inadvertido para los lectores de El Mostrador.cl la ausencia
del periodista Jorge Molina Sanhueza, quien firmó la nota publicada. Esperamos que no
haya sido objeto de represalias.
Queremos detenernos para reflexionar acerca de la función de los
medios de comunicación. De acuerdo a su afirmación, pareciere que ya no es informar,
sino "avalar" la información proporcionada por las fuentes en este caso
NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES. En cuanto a la credibilidad, no es función del medio de
comunicación decidirla, la credibilidad se la dará el periodista a su fuente y el lector
al medio de acuerdo a su propio criterio. El rol de los medios de comunicación no es el
ser garantes de la información proporcionada de manera responsable- por terceros.
Nos parece una pésima señal la forma y el fondo del editorial que
comentamos, pues el excusarse de haber publicado información no chequeada, significa que
este diario opera con un censura previa. Fue este tipo de actitud, la autocensura unida al
temor, lo que permitió que en Chile se cometieran las mas graves violaciones a los
derechos humanos, en particular en contra del derecho a la vida y la tortura sobre
personas indefensas.
Una vez mas podemos concluir que la democracia en Chile aun no llega a
plenitud al leer editoriales como este. A esto se une que Chile sigue regido por la
Constitución dictada por el dictador, hoy encausado, y por decretos leyes dictatoriales,
como la ley de auto-amnistía de 1978, que al mantenerse vigente, permite a los asesinos y
torturadores buscar amparo en ella.
Si la línea editorial de El Mostrador pretende informar solo las
VERDADES JUDICIALIZADAS, entonces, NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES, sabremos que se ha
cerrado otro espacio para dar a conocer nuestra verdad.
No será la primera ni la ultima vez que se ponga en cuestión la
credibilidad de los sobrevivientes: lo mismo les ocurrió a nuestros familiares cuando
recurrieron a la Justicia. Nuestros testimonios han sido validados por la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU, por el Tribunal Russel y por todas las tribunas que la
Solidaridad Internacional nos otorgó. Debieron pasar 30 años para que en Chile una
mínima parte de nuestra Verdad- haya sido "oficializada" y provoque los más
contritos "Mea Culpa".
NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES, estamos convencidos de que para que el
"Nunca Más" se haga realidad, la sociedad entera debe reflexionar y debatir,
educar y corregir. Las personas que hacen los Mea Culpa pasan y las instituciones quedan.
Nuestro rol es hacer todo lo necesario para que la institucionalidad de la República,
impida que estos actos aborrecidos por la humanidad entera- se repitan.
Por último, lo que nos parece de la mayor gravedad, es que con la
descalificación de nuestros testimonios y de nuestra investigación se pretenda
cuestionar y quitar sustento a las últimas resoluciones de los tribunales y se intente
dar vuelta atrás a la rueda de la justicia.
¿Será acaso que la Verdad, una vez más, hiere los intereses de los
llamados poderes fácticos?
¿Será que El Mostrador pretende desconocer que la investigación que
hoy día lleva a procesar al Dictador, se basa en los antecedentes proporcionados por
NOSOTROS, LOS SOBREVIVIENTES?
Los que callan la VERDAD son cómplices de la IMPUNIDAD.
Liliana Mason Padilla
P. P. # 14370
por
Coordinadora de Organizaciones de ex-presas y ex-presos Políticos de
Chile
Coordinadora Nacional de ex-presas y ex-presos políticos
Agrupación Nacional de ex-presos políticos
Brigada de ex-presos políticos Socialistas
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