Tomado de "portalalba" - 28 abril 2004
¿Qué
es la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe?
La Alternativa Bolivariana para América
Latina y El Caribe (ALBA) es una propuesta de integración diferente. Mientras
el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la
liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el
ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y,
por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos.
El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas
cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías
existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de
fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a
los países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la
propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la
negociación en bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para
profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de
interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar
posiciones comunes en el proceso de negociación. El desafío es impedir la
dispersión en las negociaciones, evitando que las naciones hermanas se desgajen
y sean absorbidas por la vorágine con que viene presionándose en función de
un rápido acuerdo por el ALCA.
El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de
integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional
que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una
creciente calidad de vida para los pueblos. La propuesta del ALBA se suma al
despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo liderazgo
político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe. Hoy más
que nunca, hay que relanzar la unidad latinoamericana y caribeña. El ALBA, como
propuesta bolivariana y venezolana, se suma a la lucha de los movimientos, de
las organizaciones y campañas nacionales que se multiplican y articulan a lo
largo y ancho de todo el continente contra el ALCA. Es, en definitiva, una
manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas de
Venezuela para demostrar que Otra América es Posible.
¿Cómo queda el desarrollo endógeno
en el ALBA?
La noción neoliberal de acceso a los mercados
se limita a poner medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al
comercio y a la inversión. Es libre comercio entendido en estos términos solo
beneficia a los países de mayor grado de industrialización y desarrollo. De
hecho, abundan los estudios científicos en los que se demuestra de manera
irrefutable que la aplicación de las pautas actuales de la globalización y sus
expresiones hemisféricas o regionales ha dado al traste con las aspiraciones de
un verdadero desarrollo endógeno en cualquiera de los países del continente.
Los grandes acuerdos de integración deberían quedar por el contrario
supeditados a los objetivos del desarrollo endógeno. La escasa diversificación
de la oferta regional hoy existente sentencia desde ya que el ALCA no podrá ser
la oportunidad para alcanzar un tipo de desarrollo en que se armonice el
crecimiento económico con una creciente calidad de vida y grado de bienestar
para nuestros pueblos.
Podrán crecer las inversiones y las exportaciones, pero si estas se basan en la
industria maquiladora y la explotación masiva de la fuerza de trabajo, sin
lugar a dudas que no podrá generar el efecto multiplicador sobre los
encadenamientos sectoriales, no habrá un efecto multiplicador en los sectores
agrícolas e industrial, ni mucho menos se podrán generar los empleos de
calidad que se necesitan para derrotar la pobreza y la exclusión social.
En consecuencia, urge una propuesta alternativa basada en la solidaridad. Se
trata de ayudar a los países más débiles a superar las desventajas que los
separan de los países más poderosos del hemisferio. Y esto no solo depende de
los cambios en las condiciones de competencias imperantes, sino también de la
solidaridad entre los pueblos y sus gobiernos del continente a la hora de
corregir estas asimetrías. Solo así un área de libre comercio podrá ser una
oportunidad para todos (una alianza ganar-ganar).
La agricultura en el ALBA: mucho más
que un sector productor de mercancías
La exigencia de reducción de las políticas
proteccionistas y de los masivos subsidios que otorgan los principales países
industrializados no puede convertirse en una exigencia generalizada de
liberalización de comercio de productos agrícolas. Para muchos países de América
Latina y El Caribe la actividad agrícola fundamental para la supervivencia de
la propia nación. Las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas
se verían muy afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas
importados, aún en los casos en los que no exista el subsidio.
Hay que dejar en claro que la producción agrícola es mucho más que la
producción de una mercancía. Es, más bien, un modo de vida. Es el fundamento
básico para la preservación de opciones culturales, es una forma de ocupación
del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver
directamente con los temas críticos de la seguridad y la soberanía alimentaria.
Por lo tanto, no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica o
cualquier producto.
El Articulo 305 de la Constitución dé la República Bolivariana de Venezuela
indica: “El estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica
del desarrollo rural integral, y en consecuencia garantiza la seguridad
alimentaría de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y
estable de alimentos en el ámbito nacional el acceso oportuno y permanente a
estos por parte de los consumidores.
La seguridad alimentaria deberá alcanzarse desarrollando y privilegiando la
producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las
actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. LA producción de
alimentos es de interés nacional y fundamental al desarrollo económico y
social de la Nación. A tales fines el Estado dictara las medidas de orden
financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra
infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueran necesarias
para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento.
Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e
internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”.
Parte importante de la pobreza y la marginalidad de nuestros pueblos se
concentra en la población que habita las zonas rurales que subsiste con base en
la actividad agrícola o actividades alrededor de la agricultura.
Esa población es finalmente la más castigada con el des-balance de partida
para la negociación de la agricultura y lo seria más si se excluyen de la
negociación los aspectos que más la perjudican.
La seguridad alimentaria de la que gozan los países desarrollados del
hemisferio, que hoy se nos niega a los países en desarrollo al querer limitar
el margen de acción para nuestras políticas, es fruto de medio siglo de políticas
de apoyo sistemático a la agricultura con la cual consiguen distorsión en los
precios en los mercados mundiales. Si aún hoy cesaran tales apoyos, el campo de
juego aún permanecería desnivelado: La infraestructura y el aparato productivo
y tecnológico establecido y operado en buena parte gracias a los desembolsos de
esas políticas todavía nos dejan en desventaja.
Por todas estas razones, la situación sobre las negociaciones sobre la
agricultura para el ALCA constituye un objeto más de preocupación de gran
trascendencia para Venezuela.
Para el inicio de las negociaciones en 1998, la declaración ministerial de San
José estableció claramente entre los objetivos de las negociaciones para este
sector importante de la producción el de “eliminar los subsidios a las
exportaciones agrícolas que afectan el comercio en el hemisferio”, y el de
“identificar otras prácticas que distorsionen el comercio de productos agrícolas,
incluidas aquellas que tengan un efecto equivalente al de los subsidios a las
exportaciones agrícolas y someterlas a una mayor disciplina”
También se acordó por consenso en la misma oportunidad que “Las
negociaciones se iniciarían simultáneamente en todas las áreas temáticas. El
inicio, la conducción y el resultado de las negociaciones del ALCA se deberán
tratar como partes de un compromiso único (single undertaking) que incluya los
derechos y obligaciones mutuamente acordados”
Sin embargo desde el inicio de la negociación de los textos para el proyecto de
tratado, los EE. UU. Manifestaron su reticencia a negociar en el marco del ALCA
los subsidios a las exportaciones de productos agrícolas y las ayudas internas
que distorsionan el comercio y la producción de productos agrícolas, con
inclusión de las medidas con efectos equivalentes a los subsidios a las
exportaciones.
Se expresa allí la doble moral de las grandes potencias que exigen a los países
en vías de desarrollo renunciar al uso de las políticas públicas para
promover el desarrollo de sus aparatos productivos mientras que por otro lado
aplican ruinosos subsidios a favor de sus aparatos productivos. La insistencia
en tal posición, a todas luces contraría los principios y objetivos pautados
para emprender la conformación del ALCA, principios y objetivos que compartimos
y nos alentaron a participar en la negociación.
Este tema fue motivo de un gran debate en la última Reunión Ministerial
celebrada en Quito, en cuya declaración finalmente todos los países
reconocieron “la importancia de la agricultura para las economías de la región,
cuyo tratamiento integral y no discriminatorio en las negociaciones del ALCA
contribuirá a generar empleo a reducir la pobreza y favorecer la estabilidad
social”, por lo cual reafirmaron “el compromiso hemisférico con la
eliminación de los subsidios a las exportaciones que afectan el comercio de
productos agrícolas en el Hemisferio y el desarrollo de disciplina para ser
adoptadas para el tratamiento de todas las otras prácticas que distorsionan el
comercio de productos agrícolas, incluyendo aquellas que tienen efectos
equivalentes a los subsidios a las exportaciones agrícolas”, señalando en
particular “que nuestra respectiva evaluación, por país o grupo de países,
de los resultados de las negociaciones de acceso a mercados en agricultura en el
ALCA dependerán del progreso que consigamos alcanzar en los otros temas que son
parte de la agenda agrícola.”
Este planteamiento fue ratificado de manera práctica por este Comité de
Negociaciones Comerciales en su reunión de Puebla cuando instruyo al Grupo de
Negociación sobre Agricultura “intensificar los debates sobre todos los temas
de su agenda, en particular los referidos a los subsidios a las exportaciones y
a todas las otras prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas,
incluyendo aquellas que tiene efectos equivalente a los subsidios a las
exportaciones agrícolas, sin excepción alguna y sin prejuzgar los resultados,
al tenor de los mandatos de las declaraciones de Buenos Aires y Quito”.
Del desarrollo de las reuniones efectuadas desde noviembre del año pasado,
puede deducirse claramente la insistencia de la negativa de los Estados Unidos a
comprometerse con la no reintroducción de los subsidiasen las exportaciones agrícolas,
a trabajar en la regulación de las condiciones de los créditos, garantías de
créditos y programas de seguro a las exportaciones agrícolas y a trabajar para
la disminución y disciplinamiento de las ayudas internas a la agricultura.
Entre tanto, para la negociación sobre la eliminación de los aranceles agrícolas
se han establecido plazos perentorios que han obligado a muchos países a
realizar un esfuerzo importante para cumplirlos. Lamentablemente los países que
han cumplido con puntualidad estas entregas de oferta para demostrar su voluntad
de negociar la agricultura hoy se sienten burlados ante la negativa de los
Estados Unidos de eliminar los subsidios que otorgan a su agricultura en el
marco del ALCA.
La situación indicada muestra un gran des-balance de gran magnitud en la
negociación y una perspectiva de desequilibrio para su final, de persistir el
estancamiento en los centrales aspectos señalados. No es aceptable un
des-balance de tal naturaleza. No es aceptable que la agricultura se
circunscriba exclusivamente a la eliminación de los aranceles por parte de los
países en vías de desarrollo mientras las principales potencias se niegan a
eliminar los subsidios y ayudas internas.
Como se sabe, los EEUU destinan centenares de miles de millones de dólares
anualmente para sostener sus exportaciones y la producción de su agricultura,
ocasionando fuerte distorsiones en el precio de los productos agrícolas en los
mercados mundiales. Aunque se eliminen las barreras arancelarias para las
exportaciones latinoamericanas, es imposible competir con esos precios
subsidiados. De esa forma se impide o dificulta el acceso efectivo de los países
latinoamericanos a los mercados del hemisferio. Los productos subsidiados
compiten deslealmente en nuestros propios mercados internos y la ventaja que ya
tienen se hace mucho mayor al eliminar nuestros aranceles. Es así como se nos
quitan mercados en terceros países para los productos agrícolas que pudiéramos
de otra forma exportar.
Nuestros países carecen de la magnitud de los recursos financieros que disponen
los países desarrollados para apoyar la agricultura; lo que tenemos son
instrumentos de política para apalear los efectos perversos de las distorsiones
de los precios internacionales, instrumentos que se nos solicita eliminar con
las negociaciones de acceso a los mercados.
Solamente el enorme contraste en el tamaño de las economías que integran el
continente, nos sitúa en desventaja. Mientras el tamaño de nuestros mercados
significa muy poco para la expansión de la agricultura de los países
desarrollados, solo una pequeña fracción de aumento o desvió de las
exportaciones hacia nuestros países significa una conmoción de precios y el
derrumbe de la posibilidad de sustento para una parte importante de nuestra
población.
Si los países desarrollados no quieren eliminar los subsidios y las medidas de
efectos equivalente y no quieren disminuir sustancialmente y disciplinar las
ayudas por temor a la perdida de sus mercados en el mundo, fuera del continente
y proponen hacerlo solo luego de negociarlo en el ámbito multilateral, no se
nos puede pedir que nosotros les demos ahora en el hemisferio mayor acceso a
nuestros mercados. Para ser equitativos no queda otro camino que también
negociar el acceso a los mercados para los productos agrícolas en el mismo foro
multilateral, y solo luego de que conozcamos plenamente los verdaderos alcances
de lo que las potencias agrícolas del Orbe hayan acordado sobre la eliminación
de sus subsidios y las medidas de efecto equivalente y sobre la disminución y
disciplinamiento de sus ayudas internas, podremos con responsabilidad determinar
hasta que punto podremos otorgar mayor acceso a nuestros mercados.
¿Derechos de propiedad intelectual o
derechos de los pueblos a medicamentos y alimentos de buena calidad?
La propiedad intelectual es otro de los
asuntos en los cuales se expresa más nítidamente la oposición de intereses
entre las grandes corporaciones internacionales y los países pobres del Sur,
especialmente las poblaciones campesinas y aborígenes.
Apelando a lo que fueron denominados “asuntos relacionados con el comercio”,
se estableció un amplio régimen de protección de la propiedad intelectual en
condiciones muy desventajosas para los países el Sur. A pesar de la resistencia
inicial, los países del Norte lograron imponer un régimen obligatorio y global
de protección de la propiedad intelectual de acuerdo a sus exigencias, a partir
de propuestas formuladas por las transnacionales farmacéuticas.
En las relaciones asimétricas hoy existentes entre los países industrializados
del Norte y el Sur, las ventajas del Norte residen precisamente en las áreas
científico-tecnológicas. El régimen internacional de definición y protección
de la propiedad intelectual esta orientado a acentuar este des-balance. Protege
aquello en lo cual los países más fuertes tienen ventajas, mientras que, básicamente,
deja sin protección aquello en lo cual los países y pueblos del Sur tienen una
indudable ventaja: en la diversidad genética de sus territorios y en el
conocimiento tradicional de los pueblos campesinos y aborígenes.
Antes de estas negociaciones más de 50 países no tenían regimenes legales de
protección de patentes sobre productos farmacéuticos, con lo cual sus mercados
internos podían ser surtidos por medicamentos genéricos a precios muy
inferiores a los ofrecidos por las empresas dueñas de las patentes.
La comparación de los precios de los medicamentos en la India con países en
los cuales existe la protección de patentes farmacéuticas, indica que en éstos
los precios son hasta 41 veces más altos. La industria farmacéutica de la
India es una industria floreciente de más de 20 mil empresas, produce
medicamentos de alta calidad accesibles a millones de personas de bajos niveles
de ingresos y desempeña además un papel importante en la generación de empleo.
Esto ha comenzado a cambiar en La india y en el resto del mundo en forma
acelerada y radical. Los acuerdo sobre propiedad intelectual de la Organización
Mundial de Comercio obligan a todos los países después de un período de
gracia para los países “menos desarrollados” a establecer regímenes de
patentes que garanticen la protección estricta de la propiedad intelectual.
Así pues, los días de los medicamentos genéricos están contados. Como
consecuencia de los derechos monopólicos otorgados por tales acuerdos, las
compañías farmacéuticas pueden eliminar la competencia y cobrar precios más
allá de la posibilidad de pago de millones de personas.
A partir de diversos estudios se ha calculado que ocurrirían no solo aumentos
significativos de precios como consecuencia de la introducción de patentes,
sino igualmente una notoria reducción del consumo: amplios sectores de la
población quedarían excluidos del acceso a medicamentos comerciales.
El caso de Egipto es ilustrativo: la introducción de patentes en los
medicamentos condujo a aumentos de precios de cinco a seis veces, comparado con
los medicamentos sin patentes. Se tenderá igualmente a la quiebra de medianas y
pequeñas empresas farmacéuticas y al incremento de los niveles de monopolización
de la actividad por las grande trasnacionales.
En la actualidad 80 % de las patentes sobre alimentos modificados genéricamente
están en manos de 13 trasnacionales, y las 5 compañías agroquímicas más
grandes controlan casi todo el mercado global de semillas.
Como consecuencia del establecimiento de patentes sobre diversas formas de vida,
y la apropiación/expropiación del conocimiento campesino/comunitario por parte
de las grandes transnacionales de semillas y agroquímicos, están cambiando
aceleradamente los patrones de producción campesinos en escala global. Los
campesinos se hacen cada vez menos autónomos, cada vez más dependientes de la
compra de costosos insumos de las transnacionales.
La “libertad de comercio” impuestas crecientemente por los intereses de
estas transnacionales a los campesinos de todo el mundo, esta conduciendo hacia
una reducción de la variedad genética de muchos de los principales cultivos
alimenticios.
Esta reducción de la diversidad genética, asociada a una visión ingenieril de
la agricultura, basada en un control extremo de tipo fabril sobre cada fase del
proceso productivo -con semillas manipuladas genéticamente y el uso intensivo
de agroquímicos- reduce drásticamente la capacidad auto-adaptativa y
regenerativa de los sistemas ecológicos.
Producto de este régimen legal global de biopiratería es la inmensa gama de
patentes -basados en la expropiación no reconocida de los conocimientos y/o
recursos de otros que han sido otorgados. Muchas de estas patentes han sido
particularmente escandalosas como la de ingredientes activos del árbol de neem
que han sido ampliamente utilizados para muy diversas aplicaciones en la India
durante centenares de años.
Como ha podido constatarse en el espectro de asuntos críticos para el presente
y futuro de la humanidad que están siendo afectados por los acuerdos de derecho
a la propiedad intelectual, se trata de uno de los ejes más dinámicos de
concentración del poder y acentuación de las desigualdades que caracteriza las
actuales tendencias hegemónicas de la globalización.
¿Cómo enfrentar la liberalización, desregulación y privatización de los
servicios?
En el ALCA se propone un conjunto de normas
multilaterales que, aparentemente, ordenaran el comercio internacional de
servicios. Pero lo que realmente se pretende es la liberalización, desregulación
y privatización progresiva de los servicios esenciales para la sociedad y que
suponen una obligación de los estados y gobiernos con sus ciudadanos.
Este proceso de liberalización abarcaría toda la amplia gama de servicios que
podamos imaginar en materia de salud, educación, seguridad social, agua
potable, transporte, correo, servicios municipales, medio ambiente, cultura,
recursos naturales, etc. De esta forma se restringiría de una vez y para
siempre la intervención del Estado a través de medidas gubernamentales que
regulen el comercio de servicios: desde los limites a la legislación laboral y
la protección del consumidor, incluyendo regulaciones, directrices,
subvenciones, calificaciones y pautas para otorgar permisos; hasta los límites
gubernamentales sobre el acceso a los mercados, las necesidades económicas o
medidas sobre el contenido cultural.
Una vez mas se manifiesta aquí la tesis del libre mercado las cuales postulan
que una mayor apertura de los mercados potenciaría las posibilidades de los países
en desarrollo para mejorar la cantidad y calidad de los servicios que demandan
sus ciudadanos.
La historia reciente de Venezuela y América Latina es la de una violenta ola de
privatizaciones de servicios tales como el transporte aeronáutico, las
telecomunicaciones o la electricidad. Las consecuencias de esta entrega de
servicios al mercado están a la vista de todos: prácticas monopólicas u
oligopólicas y la consiguiente alza en los precios y disminución de su calidad;
destrucción de millares de empleos; y, desmantelamiento y dilapidación de los
recursos públicos en procesos de privatizaciones amañados.
En el ALCA se pretende extremar estos procesos de liberalización y privatización
al incluir también los servicios esenciales que suponen una obligación del
Estado con sus ciudadanos. Estos servicios pasarían a ser suministrados por
empresas privadas y transformarían a todos los ciudadanos en simples
consumidores que, al no disponer de los recursos para pagar por estos servicios,
quedarían excluidos de su consumo y disfrute.
Los principales beneficiarios de liberalizar los servicios en el ALCA serían
las grandes multinacionales que convertirían los servicios públicos de todo el
mundo en mercados privados. Y los perjudicados serían los de siempre: los
sectores más empobrecidos y de máxima exclusión social. Las grandes empresas
de fines lucrativos accederían a los recursos públicos y lograrían
desmantelar las regulaciones existentes. Para los países en vías de desarrollo
esto se traduciría en el desmantelamiento total y absoluto de los servicios públicos.
La severa crítica a la mala calidad de los servicios públicos ha conseguido
eco en una parte importante de la sociedad. Engañada, esta acepta que los
servicios en manos del Estado mejorarían si se entregaran al mercado. Nadie
niega la necesidad de mejorar la eficacia de los servicios públicos, pero la
panacea no es su liberalización y privatización. La solución está en derrotar
a los evasores de impuestos que se apropian de los recursos financieros
necesarios para mejorar su calidad y, por su puesto, mejorar su gestión para
asegurar el acceso masivo en condiciones de igualdad. Lo que resulta inadmisible
es que se manipule su situación de deterioro para justificar procesos de
privatización que le facilita a las trasnacionales la apropiación de servicios
públicos esenciales.
Estas nefastas consecuencias se esconden en una práctica según la cual la
liberalización de los servicios desencadenaría una mayor competitividad que
contribuiría a mejorar la eficacia en la prestación de los servicios; un mayor
grado de desarrollo de los mismos y finalmente un ahorro a favor de los
consumidores. Pero después de más de una década de apertura, liberalización
y privatizaciones, esta claro que el objetivo es la generación de más
beneficios para las grandes corporaciones trasnacionales que se han ido
apropiando de estos servicios en una escala global a costa de excluir de
servicios públicos a millares de personas en todo el mundo que no puede pagar
lo que se exige para tener accesos a los mismos.
El Gobierno Bolivariano de Venezuela se opone a estos procesos de liberalización,
desregulación y privatización que limiten la capacidad del estado y del
gobierno para diseñar y ejecutar políticas en defensa del derecho de nuestros
pueblos a tener acceso a servicios esenciales de buena calidad y buenos precios.
Con el argumento de que los subsidios distorsionan los precios del mercado y que
deben ser los mecanismos del mercado –es decir las leyes de la oferta y la
demanda- los que fijen el nivel de los precios, la propuesta del ALCA plantea la
liberalización y privatización de los servicios públicos.
Cualquiera de los tres casos supondría la eliminación de millones de personas
del disfrute de servicios públicos esenciales para la sobre vivencia humana.
Para el Gobierno Bolivariano de Venezuela, los servicios públicos son para
satisfacer las necesidades de las personas, no para el comercio y el beneficio
económico. Por lo tanto, su prestación no puede estar gobernada por criterios
de rentabilidad sino de interés social.
De hecho, representan uno de los derechos sociales más significativos alcanzado
por los pueblos a lo largo de la historia y son indispensables para corregir las
desigualdades sociales. En consecuencia, la provisión de los servicios públicos
debe regirse por las necesidades sociales del individuo y no por su capacidad de
pago.
La liberalización de los servicios en el ALCA traería consecuencias catastróficas
si se exige la aplicación del “Trato Nacional”. Esto quiere decir que se
deben dar a las trasnacionales las mismas preferencias que se otorgan a las
pequeñas empresas y cooperativas nacionales. No se podrá dictar ninguna medida
que de preferencias a la producción local o que discriminen a empresas
extranjeras. Otro aspecto al que se le debe prestar mucha atención es al de
“Acceso a mercados” ya que aquí se obliga a los países a no poner ningún
tipo de barrera al ingreso al mercado nacional de cualquier proveedor de
servicios del extranjero en los sectores que ha liberalizado. Así pues, los
gobiernos no podrán instrumentar medidas que condicionen el comercio de
servicios. Las transnacionales quieren llevarnos a jugar en su propia cancha
para que, en lugar de reclamar soberanía y justicia en la prestación de los
servicios esenciales para la población, no sumemos a facilitar “acceso a
mercados” como si fuera el clamor de nuestra gente.
Fondos compensatorios para la corrección de asimetrías en el ALBA
Para la construcción del ALBA Venezuela propone la creación de los Fondos
Compensatorios o de Convergencia Estructural con el objetivo de reducir de
manera significativa las asimetrías en los niveles de desarrollo entre las
naciones y entre sectores productivos, asignándole a dicho mecanismo metas
sociales y económicas precisas, plazos bien establecidos y mecanismos de
seguimiento.
Este mecanismo requiere una definición inicial que permita medir las
asimetrías existentes en la región. Venezuela propone el inicio del debate
partiendo de la base que el identificar una definición concreta de “economía
mas pequeña” facilitara la concreción de una o varias estrategias para
lograr superar los obstáculos generados con las asimetrías existentes. Es por
ello que se ha identificado un grupo de variables económicas y sociales que
buscan distinguir de forma no discrecional las economías que requieren ser
asistidas para lograr competir en condiciones favorables para los países en el
área de libre comercio.
De esta forma en la construcción del ALBA, las diferencias en los niveles de
desarrollo y el tamaño de las economías participantes, además de plantearse
por las razones arriba expuestas como un asunto de la mayor prioridad, deberían
incluir:
· La generación de instrumentos a través de los cuales se busque no solo
que los países “en desarrollo” puedan acceder al ALBA, sino que además
principalmente esos países pueden mejorar sus conducciones productivas y
competitivas, atenuándose las disparidades que caracterizan su funcionamiento
económico interno y las grandes distancias que lo separan de las grandes
economías desarrolladas del hemisferio.
· Una definición clara respecto a las economías que serán objeto de trato
especial y diferenciado. Hasta ahora la referencia a “los niveles de
desarrollo y el tamaño” se basa en el concepto de “Economías más
pequeñas”, el cual remite a la dimensión de los participantes, sin que
estén definidos los criterios que se utilizaran al respecto. En el ALBA, dicha
dimensión y el acceso o no al trato especial y diferenciado estaría
determinada por variable como población, superficie, producción global y
dotación de recursos. Pero también incluirá otros indicadores referidos al
grado de desarrollo y a limitaciones estructurales de las economías:
Composición de las exportaciones y vulnerabilidad externa; nivel de desarrollo
industrial; ingreso per.-cápita promedio y variaciones respecto a ese promedio;
pobreza y pobreza extrema, etc.
· Una identificación de trato especial y diferenciado no solo hacia la
totalidad de cada una de las economías, sino también hacia el interior de cada
una de ellas, de modo que dicho trato pueda dirigirse a las regiones y sectores
que más lo necesitan. De esa manera los recursos que se canalizan para atender
a las disparidades se vincularían directamente con los sectores intra-nacionales
a los que irían dirigidos, asegurando de esta forma mayores niveles de
eficiencia y transparencia, así como una reducción de las trabas
administrativas asociada al uso de dichos recursos proveniente de los mencionaos
mecanismos.
A
diferencia del ALCA donde lo que esta previsto es una mayor profundización de
las diferencias que hoy existen, la propuesta del ALBA incluye propuestas y
mecanismos concretos para superar las grandes disparidades entre los países y
el interior de muchos de ellos. La atención a este problema ocupa un lugar
predominante en la naturaleza de este proyecto alternativo de integración
latinoamericana y caribeña.
PRINCIPIOS RECTORES DEL ALBA
De la Integración Neoliberal a la Alternativa Bolivariana para América Latina
y el Caribe
“Jamás hubo en América de la independencia a acá, asunto que requiera más
sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso,
que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos
invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las
naciones americanas de menos poder...”. José Martí
1. La integración neoliberal prioriza la liberalización del comercio y las
inversiones.
2. La Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) es una propuesta que
centra su atención en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
3. En la propuesta del ALBA se le otorga una importancia crucial a los derechos
humanos, laborales y de la mujer, a la defensa del ambiente y a la integración
física
4. En el ALBA, la lucha contra las políticas proteccionistas y los ruinosos
subsidios de los países industrializados no puede negar el derecho de los
países pobres de proteger a sus campesinos y productores agrícolas.
5. Para los países pobres donde la actividad agrícola es fundamental, las
condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían
irreversiblemente afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas
importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio.
6. La producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía.
Es la base para preservar opciones culturales, es una forma de ocupación del
territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver
directamente con la seguridad y autosuficiencia alimentaria. En estos países la
agricultura es, más bien, un modo de vida y no puede ser tratado como cualquier
otra actividad económica.
7. ALBA tiene que atacar los obstáculos a la integración desde su raíz, a
saber:
a. La pobreza de la mayoría de la población;
b. Las profundas desigualdades y asimetrías entre países
c. Intercambio desigual y condiciones inequitativas de las relaciones
internacionales
d. El peso de una deuda impagable
e. La imposición de las políticas de ajuste estructural del FMI y el BM y de
las rígidas reglas de la OMC que socavan las bases de apoyo social y político.
f. Los obstáculos para tener acceso a la información, el conocimiento y la
tecnología que se derivan de los actuales acuerdos de propiedad intelectual; y,
g. Prestar atención a los problemas que afectan la consolidación de una
verdadera democracia, tales como la monopolización de los medios de
comunicación social
8. Enfrentar la llamada Reforma del Estado que solo llevó a brutales procesos
de desregulación, privatización y desmontaje de las capacidades de gestión
pública.
9. Como respuesta a la brutal disolución que éste sufrió durante más de una
década de hegemonía neoliberal, se impone ahora el fortalecimiento del Estado
con base en la participación del ciudadano en los asuntos públicos,
10. Hay que cuestionar la apología al libre comercio per se, como si sólo esto
bastara para garantizar automáticamente el avance hacia mayores niveles de
crecimiento y bienestar colectivo.
11. Sin una clara intervención del Estado dirigida a reducir las disparidades
entre países, la libre competencia entre desiguales no puede conducir sino al
fortalecimiento de los más fuertes en perjuicio de los más débiles.
12. Profundizar la integración latinoamericana requiere una agenda económica
definida por los Estados soberanos, fuera de toda influencia nefasta de los
organismos internacionales.
Más materiales sobre las
posición de Venezuela ante el ALCA en http://www.mpc.gov.ve
Copyright © por
ALBA .:Alternativa Bolivariana para la América Derechos Reservados.
Publicado en:
2004-04-28
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